7 de cada 10 piscinas inspeccionadas incumplen alguna norma higiénico-sanitaria

Siete de cada 10 piscinas madrileñas inspeccionadas por los técnicos municipales incumplían alguna de las normas higiénico-sanitarias (porcentaje de cloro, número de duchas y retretes, etcétera) establecidas para este tipo de instalaciones. Las inspecciones han formado parte de la campaña de verano que ha permitido apreciar una mejora en la fabricación y comercialización de los helados y una disminución de las actas levantadas por infracciones. A pesar de ello, una de cada cinco muestras alimenticias analizadas en julio en el Laboratorio Municipal fue considerada no apta para el consumo.

Inspectores farmacéuticos visitaron este verano un total de 91 instalaciones deportivas para analizar el estado de los vestuarios, aseos, zonas de piscina y productos usados en la depuración del agua. Para el estudio fueron seleccionadas 66 piscinas públicas -de titularidad oficial y privada- y 25 de comunidades de vecinos, y se realizaron 80 análisis de agua.

Según el informe realizado por el área de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de Madrid, el estado de la limpieza en general puede ser calificado de aceptable. El estudio indica, sin embargo, que en la mitad de las instalaciones visitadas no existe el número de duchas reglamentarias, el 48% tiene menos lavabos y el 42% no dispone del número de retretes que marca la legislación.

En seis enfermerías se comprobó que el estado higiénico sanitario no era aceptable, no se disponía de medicamentos adecuados y no había personal sanitario. En ocho instalaciones (una de ellas pública y otras siete de comunidades) no había socorrista. De los 80 análisis de agua realizados se comprobó que sólo el 31% de los vasos tenía valores de cloro adecuados, mientras en el resto el porcentaje de cloro era superior o inferior al estipulado. Los inspectores de Consumo y Salud levantaron asimismo 290 actas por infracciones durante los meses de julio y agosto. Ello supone un descenso de casi un 50% en el número de actas levantadas de media en el primer semestre del año.

La razón de este descenso se debe en parte a la disminución de la plantilla de trabajadores en servicio a causa de las vacaciones estivales.

265 muestras

A pesar de ello, en el mes de julio se tomaron 265 muestras, número similar al de otros meses. El resultado indicó una mejora del estado de las bebidas y alimentos analizados en el Laboratorio Municipal, pues de los 157 análisis realizados sólo 29 muestras (un 18,47%) no eran aptas para su consumo. Este porcentaje ascendió entre enero y mayo de este año a un 30% de las muestras analizadas.

Aunque seis de las 25 muestras de helados y horchatas analizadas en julio fueron consideradas no aptas, los datos provisionales que Sanidad y Consumo tiene sobre la campaña de este año indican que se ha producido una mejora sensible sobre los últimos tres años. Los datos definitivos, sin embargo, tardarán en ser conocidos al haber sido descentralizada la inspección, que este año, por primera vez, se ha realizado desde las juntas municipales.

Otra campaña realizada este año ha sido la orientada a controlar las condiciones en las que se realiza el transporte de productos perecederos. Si bien se ha comprobado una disminución en el número de vehículos sin acondicionamiento térmico (aún queda un 12%), no ha mejorado el control de la temperatura a que se someten los productos en origen.

De la inspección del área de Sanidad y Consumo se desprende que en el Matadero Municipal los despojos y productos de casquería están expuestos a temperaturas inadecuadas, próximas a la ambiente, en un 58% de los casos. En esta situación se halla también un 20% de los canales y productos de despiece. Asimismo, los técnicos comprobaron que la tercera parte de los manipuladores de estos productos carecía del preceptivo carné.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 12 de septiembre de 1988.

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