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LA MAESTRANZA

Valderrama progresa

Domingo Valderrama, el diminuto novillero de Utrera, tiene metido el toreo en la cabeza. Sus progresos, desde que se presentó en La Maestranza, son evidentes. Tiene el sexto sentido de las distancias, y un toreo de contagiosa alegría, sin menoscabo de la ortodoxia. Además es valiente, que no tremendista. Va a ser figura del toreo.Consiguió meter a su primero en la muleta pese a su incómodo cabeceo. Lo dominó, toreándolo sobre ambas manos, con excelentes maneras, y algún que otro enganchón. Terminó con unos ayudados por bajo, dejando la pierna contraria muerta en el suelo. Entró a matar con fé y señaló un pinchazo, saliendo prendido por la axila, afortunadamente sin consecuencias. No se arrugó Domingo, y volvió a entrar muy despacio, dejándose ver, y enterrando la espada un poco caída, con efectos fulminantes. Lo repitió hasta cuatro veces en el sexto, dejando por fin una estocada en lo alto. En ningún encuentro se alivió. Daba gloria verlo entrar a matar. El sexto fue un novillo andarín y probón, con el que el jovencísimo novillero no pudo. Muchas figuras hubieran estado aperreadas con él.

Barral / González, Punta, Valderrama

Novillos de Joaquín Barral, bien presentados, mansurrones. Gonzalo González: vuelta protestada; silencio. Antonio Punta: ovación; silencio. Domingo Valderrama: oreja; ovación. Plaza de la Real Maestranza, 11 de septiembre.

Antonio Punta, con mal lote, tuvo una actuación decorosa. González toreó con pulcritud pero sin sabor. La, Maestranza estuvo muy fría con él, quizá como castigo por haber dado en el primero una vuelta al ruedo pese a una fuerte oposición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de septiembre de 1988