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El IRA ataca un cuartel británico en Alemania del Oeste

Tres soldados británicos y una mujer alemana resultaron heridos ayer por la explosión de una bomba, presumiblemente colocada por el Ejército Republicano Irlandés, en el cuartel de Roy, cerca de Düsseldorf, en Alemania Occidental. La semana sangrienta del IRA -que desde el pasado lunes ha causado cinco muertos y 28 heridos- ha Nevado a los dirigentes unionistas del Uster a pedir la introducción de la pena de muerte para delitos de terrorismo.

Los tres soldados británicos heridos en el atentado de ayer se encontraban en el comedor del cuartel cuando estalló la bomba. Las bases y el personal militar británico en la RFA y Holanda fueron ya objeto de atentados el pasado mes de julio.La ofensiva terrorista iniciada por el IRA el pasado lunes se había cobrado el jueves sus dos últimas víctimas mortales. Dos trabajadores de 60 y 64 años fueron asaltados por un comando de cuatro individuos que dispararon 150 veces contra la furgoneta en la que circulaban en Belleck, en el condado de Fermanagh, cerca de la frontera entre las dos Irlandas. Las víctimas del atentado acababan de terminar un traba o de mantenimiento rutinario en la comisaría de policía de la localidad. Desde hacía 18 meses, el Ejército Republicano Irlandés no atentaba contra personal civil que trabajase en tareas de construcción o mantenimiento en instalaciones policiales o militares. Hace tres años, el IRA emitió su primer comunicado indicativo de que estas personas serían consideradas objetivos legítimos de sus ataques.

La campaña de violencia desatada por el IRA ha sido contundentemente criticada por fuerzas políticas y sociales en Londres, Dublín y Belfast. Ian Paisley, líder del unionismo protestante, ha pedido la reintroducción de la pena capital y del encarcelamiento sin juicio previo. "Lo que necesitamos es declarar a las fuerzas de seguridad en pie de guerra", resumió. La última de sus dos propuestas fue calificada ayer por Margaret Thatcher, en el último día de su visita a Australia, como un paso muy, muy serio-, y descartó que su Gobierno vaya a darlo en el inmediato futuro. Esta declaración fue criticada horas más tarde por la federación de la policía norirlandesa, que es partidaria de la detención inmediata de entre 300 a 400 activistas.

Colaboración ciudadana

Thatcher reiteró, sin embargo, anteriores llamamientos a la colaboración de los ciudadanos norirlandeses como el medio más eficaz para derrotar al IRA.

Por otro lado, Eddie McGrady, parlamentario norirlandés y miembro del Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP), afirmó ayer que las conversaciones que su partido ha mantenido en los últimos meses con el Sinn Fein, la rama política del IRA, para explorar soluciones al clima de violencia, pueden terminar pronto. "La credibilidad de estas conversaciones", dijo McGrady, "disminuye al mismo ritmo que aumenta la campaña violenta del IRA".

Incluso la Iglesia anglicana hizo ayer una explícita condena del Ejército Republicano Irlandés. Tras haber aprobado el jueves una resolución en la que, bajo la guía de los obispos africanos, afirmaba "entender a quienes, tras haber utilizado todos los medios posibles, recurren a la violencia como último recurso", la Conferencia de Lambeth -asamblea internacional de los anglicanos- aprobó ayer por unanimidad una resolución en la que afirma que "no existe legitimidad alguna para practicar la violencia en Irlanda del Norte".

El ministro británico para Irlanda del Norte, Tom King, interrumpiendo para ello sus vacaciones, voló ayer a Belfast para emprender conversaciones de emergencia con los jefes de las fuerzas de seguridad, militares y policiales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de agosto de 1988

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