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CARTAS AL DIRECTOR

La memoria de Albéniz

Soy la única persona viva que lleva como primer apellido el de Albéniz, por ser mi padre el único hijo varón que tuvo. He conocido por EL PAÍS (11 y 13 de junio) el benemérito propósito de doña Paloma O'Shea de impulsar una fundación con el nombre de mi abuelo, del cual, como cabe suponer, conservo gran cantidad de datos biográficos. Aunque nada me ha sido solicitado todavía, estaré siempre a la disposición de cuanto enaltezca la memoria de mi pariente.En estas informaciones se incurre en algunas inexactitudes, cuya corrección brindo a ese importante diario.

Albéniz nació en Barcelona, de madre catalana (de Figueras), pero sus raíces paternas se encuentran en el país vasco navarro. El solar de los Albéniz está en Álava, y fue el nombre familiar el que originó el del lugar, y no al contrario, como suele suceder. No se puede afirmar, pues, que fuera un compositor catalán, pues su corta vida (49 años) transcurrió en todo el mundo:, La Habana (cuando niño), Buenos Aires, Madrid, Londres, Leningrado, Nueva York y, sobre todo, París. Murió en Cambo-les-Bains (País Vasco francés). Siempre proclamó su españolidad indiferenciada, el amor a sus orígenes vasco y catalán, su admiración y pasión por Andalucía, todo ello reflejado en su música. Otro pequeño error, en el que incurre un pianista italiano en declaraciones a EL PAÍS (13 de junio), es afirmar que Isaac Albéniz era judío sefardí. Esto es simplemente inexacto, pues, como ha sido muy frecuente en España, al niño le pusieron el nombre del santo del día, fuera del nacimiento o del bautismo.

Leo con retraso su periódico, pues resido en París desde hace casi 40 años, aunque voy a España con toda la frecuencia que puedo. Espero que encuentre del interés de sus lectores estos breves apuntes- Diana Albéniz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de julio de 1988