Siete arquitectos de tres continentes protagonizan una exposición en el MOMA de Nueva York

La muestra 'Deconstructivist architecture' rinde homenaje a los constructivistas rusos

El Museo de Arte Moderno de Nueva York alberga, desde este mes de junio hasta finales de agosto, una muestra arquitectónica en la que, además de revisar la obra de los pioneros del constructivismo ruso, se exhiben las realizaciones y proyectos de siete arquitectos contemporáneos de Europa, Norteamérica y Asia, cuyas obras cierran, según Philip Johnson, organizador de la exposición, el discurso arquitectónico del siglo XX. "Se trata de arquitectos que han roto deliberadamente con las líneas y ángulos rectos de la arquitectura moderna y que continúan la experimentación iniciada por los constructivistas rusos", explica Johnson.

La exposición, que se celebra en el espacio de Arquitectura y Diseño del Moma, ha sido organizada por el arquitecto y antiguo director del citado departamento del museo, Philip Johnson, que culmina con ella su carrera profesional. "Uno de los primeros proyectos en los que cooperé de muy joven era una exposición que pretendía anticipar lo que sería la arquitectura del siglo XX", explica Johnson, "por supuesto, en aquel caso nos equivocamos bastante, pero pensé que antes de retirarme me gustaría organizar una exposición como esta, en la que se muestran unos rasgos comunes a una serie de arquitectos bastante distintos entre sí y que de alguna manera culminan ciertos aspectos del discurso arquitectónico del siglo XX y apuntan nuevos rasgos de desafíos para la arquitectura del final de este siglo y de principios del siglo XXI".El título de la muestra organizada por Johnson con la colaboración del también arquitecto y profesor de la Universidad de Princeton Mark Wigley, es Deconstructivist Architecture (Arquitectura desconstructivista). La exposición incluye obras de los arquitectos norteamericanos Peter Eisenman y Frank Gehry, del austríaco Coop Himmeiblau, del suizo Bernard Tschumi, del holandés Rem Koolhaas, del polaco Daniel Libeskind y de la irakí Zaha M. Hadid.

El neoyorkino Peter Eisenman y el californiano Frank Gehry son dos de los más prestigiosos arquitectos norteamericanos del momento actual. Ambos visitaron Barcelona a principios de este año. Eisenman, cuya obra más famosa es el proyecto ganador del concurso para el centro de biología de la Universidad de Francfort (RFA) es un arquitecto preocupado por la estructura y la relación de los edificios con su funcionalidad con el entorno y con los elementos fundamentales de la naturaleza. Así, los distintos módulos del centro de biología de Francfort están dispuestos como una serie de moléculas encadenadas.

Frank Gehry, quien se confiesa hijo del estilo urbano y arquitectónico de California y admirador de las tradiciones constructivas de Oriente se interesa por conferir nuevas aplicaciones al espacio arquitectónico y gusta de transgredir los conceptos tradicionales de lo funcional. Sus obras más famosas y polémicas son su propia casa en Santa Mónica (California) y una aún más atrevida residencia en la misma localidad. La firma de arquitectos vienesa que dirige Coop Himmelblau es conocida sobre todo por su remodelación de la Línea del Cielo de la ciudad alemana de Hamburgo, así como por sus remodelaciones de tejados en Viena. Bernard Tschumi, nacido en Lausana (Suiza) y residente en Nueva York, tomó parte en 1982 en la remodelación del parque de La Villette de París. El holandés Rem Koolhaus es conocido por el complejo de edificios con una torre que diseñó en 1981 para su ciudad natal, Rotterdam. Daniel Libeskind, polaco residente en Milán, participó el pasado año en el concurso internacional para la ordenación de los espacios urbanos próximos al muro que separa Berlín Occidental del territorio de la República Democrática Alemana. La arquitecta irakí afincada en Londres Zaha M. Hadid es conocida por sus teorías geometristas y por un proyecto de 1983 para la ciudad de Hong Kong.

Para Philip Johrison, "la obra reciente de estos siete arquitectos internacionales señala la aparición de una nueva sensibilidad en arquitectura. Estos arquitectos reconocen la imperceptibilidad del mundo moderno y buscan lo que yo llamaría el placer en la incomodidad o el placer en la inestabilidad; las diagonales, los arcos y los planos plegados son características comunes en la transgresión de las líneas y ángulos rectos de la arquitectura moderna. Por otro lado, aunque siguen la línea de experimentación con las estructuras iniciada por los constructivistas rusos, la aspiración a la perfección de los años veinte ha desaparecido y los tradicionales valores arquitectónicos de armonía, unidad y claridad se han visto sustituidos por la fractura, la asimetría y el misterio".

Junto con las obras de los arquitectos citados, la exposición Deconstructivist architecture se completa con una sección introductoria de pinturas, esculturas y planos de artistas y arquitectos constructivistas, procedentes de los fondos del museo. Simultáneamente a la exposición, el Moma publica un catálogo con una introducción de Philip Johrison y un ensayo de Mark Wigley, que reúne unas 150 fotografías e ilustraciones de las obras expuestas. A partir del 30 de junio, se celebrará un simposio con la participación de estudiosos y teóricos de la arquitectura de varias universidades norteamericanas.

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