Ir al contenido
_
_
_
_
Cartas al director

Coloquio frustado

El día 26 de mayo fui convocado por el Centro de Estudios Constitucionales a un debate sobre defensa de la competencia. Al personarme a la hora exacta del comienzo del coloquio -cinco de la tarde- causé cierta sorpresa entre el personal de conserjería, que, amablemente, me abrió la sala destinada a nuestras profimdas meditaciones. "Es usted el primero", me anunciaron.A las 5.15 un bedel regó con abundante Ozonopino la sala -con su solitario ocupante incluido-, sin duda con la loable intención de hacernos presentables a las altas instancias a las que aguardábamos. Luego se sentó en una butaca adyacente a la mía mientras comentaba sentenciosamente: "A descansá, por si aluego hay que trabahá", cayendo a continuación profundamente dormido.

A las 5.45, y sin haber recibído el más mínimo saludo o explicación por parte de los que perpetraban tal coloquio, decidí darme un ligero paseo, ya que el ejemplo entusiasta de mi único compañero de sala comenzaba a hacer mella en mi moral.

A las 5.55 volví al edificio, y a la pregunta de si había llegado el conferenciante se me contestó con un animoso: "¡El café lo da la máquina!", ante lo cual decidí por mi parte dar por finalizado tal acto surrealista.-

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_