Julio Robles.
Toda la atención del público estaba centrada ayer en Julio Robles, por su actitud del día anterior cuando se negó a torear, forzando la suspensión de la corrida. los aficionados le recibieron como creían que merecía y confiaron en que su reacción sería torera. Julio Robles es torero de Madrid, donde se le ha respetado siempre, donde se le ha dado la categoría que no le reconocen en otras plazas. Porque la afición de Las Ventas -no el público de paso, orejófilo y superficial- ha sabido apreciar el buen toreo de Robles, que interpreta Anciones en esta aguada, apunte de uno de sus pases ayer. La actitud del torero, sin embargo, despreciando las opiniones de esos aficionados -que tendrían razón o no, pero estaban en el mismo derecho de opinar que cuando le dieron cartel-, pone en entredicho su torería.


























































