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Una explosión destruye una fábrica de combustible para los cohetes SS-24 de la Unión Soviética

Una gigantesca explosión, que no ha afectado al material nuclear, en una fábrica de combustible sólido para cohetes, ha dejado a la URSS, momentáneamente, sin su más avanzado y desestabilizador misil intercontinental, el SS-24 (10.000 kilómetros de alcance y 10 cabezas nucleares), según el Departamento de Estado norteamericano. La URSS confirmó ayer parte de la información, admitiendo que el pasado día 12 se produjo un accidente en una planta productora de combustible para misiles nucleares en la localidad de Paviogrado, en Ucrania.

Un comunicado difundido anoche por la agencia oficial Tass afirmaba que la explosión de 12 toneladas de amonita en la Fábrica Química de Pavlogrado había causado la muerte de tres personas y había obligado a hospitalizar a cinco más. El portavoz del Ministerio de Exteriores de la URSS, Guenadi Guerasimov había confirmado esta información a instancias de periodistas occidentales varias horas antes.El suceso ocurrió, según la agencia Tass, a las 7.15 hora de Moscú (5.15 hora peninsular española) del día 12, durante los trabajos de carga y descarga en un "depósito temporal de sustancias explosivas industriales de la empresa Fábrica Química de Pavlogrado". La información no relacionaba el suceso con la industria bélica, pero tampoco desmentía explícitamente las informaciones norteamericanas en el sentido de que la planta accidentada fabrica combustible para los misiles de largo alcance SS-24. "Esta fábrica produce sustancias explosivas industriales", decía Tass, que citaba como ejemplos "la amonita de montaña, el aliumotol y otras amonitas".

Programa paralizado

Dos semanas antes de que Ronald Reagan y Mijail Gorbachov discutan en Moscú una reducción de los arsenales estratégicos, el accidente paralizará, al menos durante seis meses, el programa soviético de misiles móviles de largo alcance, en opinión de funcionarios gubernamentales norteamericanos.En la noche del pasado jueves, día 12, satélites espías norteamericanos detectaron la explosión, que destrozó "varios edificios" de la fábrica de Pavlogrado, en Ucrania, a unos 800 kilómetros al suroeste de Moscú, donde se fabrica el combus tible sólido del misil SS-24. Este es un cohete estratégico -que puede alcanzar desde la URSS el territorio norteamericano- y que puede ser lanzado desde silos o desde vagones de tren, considerado, por Washington como el más peligroso del arsenal soviético.

Max Kampelman, jefe de la delegación norteamericana en Ginebra que negocia con los soviéticos un tratado Start de reducción de armas estratégicas, fue más prudente y declaró ayer a EL PAÍS, en Washington: "Todavía no tenemos suficiente información para determinar el alcance de los daños y su impacto sobre el programa de misiles intercontinentales de la URSS. No sabemos si toda la fábrica ha sido destruida o sólo una parte de la misma".

Medios del espionaje norteamericano hablan de un retraso en la producción de los SS-24 de seis meses a un año. Los expertos dijeron ayer que la URSS sólo ha desplegado, hasta el momento, 10 de estos misiles, que estaban en fase de investigación y desarrollo. Según el Pentágono, que el pasado año publicó dibujos de este misil y su equipo lanzador transportados por tren lo que haría prácticamente imposible su detección y destrucción debido a su enorme movilidad, "aparentemente, la explosión retrasará el programa soviético de misiles impulsados por combustible sólido".

El accidente de Ucrania es muy similar al sufrido, a principios de este mes, en una fábrica norteamericana de Nevada, cuando una serie de explosiones destruyeron la factoría que produce la mitad del combustible sólido que impulsa a los misiles intercontinentales MX, a los cohetes Titán, al transbordador espacial y a los misiles Harpoon de la Marina. Dos personas murieron en la explosión y otras 300 resultaron heridas. El accidente, fortuito, puede originar escasez de combustible para misiles militares norteamericanos cuando las existencias actuales se acaben.

El SS-24 es uno de los dos misiles intercontinentales móviles con que cuenta la URSS. El otro es el SS-25, que es lanzado desde camiones. Los SS-24 serían el equivalente soviético de los MX norteamericanos, que están almacenados en silos fijos. La Administración de Reagan está tratando que el Congreso apruebe fondos para construir un sistema ferroviario para desplegar los MX, que consideran ahora excesivamente vulnerables. Pensando en la peligrosidad del SS-24, EE UU ha propuesto a Moscú prohibir los misiles intercontinentales móviles, lo que no es aceptado por los soviéticos.

La noticia del accidente fue leída ayer en el telediario nocturno soviético, Vremia, 35 minutos después de que empezara el programa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de mayo de 1988

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