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RELIGIÓN

Sacerdotes y laicos califican de escándalo las destituciones de teólogos progresistas

Las destituciones de los teólogos jesuitas José María Castillo y Juan Antonio Estrada y del claretiano Benjamín Forcano, director de la revista Misión Abierta, han causado conmoción en círculos católicos. Estas sanciones, que se atribuyen a una ofensiva conservadora de la jerarquía eclesial española, encabezada por el cardenal Suquía, son calificadas de "escándalo" por cristianos como el ex Defensor del Pueblo o el presidente de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo. En un manifiesto público hacen una llamada a los obispos para que no sigan dividiendo al pueblo.

Sacerdotes, sexólogos y laicos católicos han reaccionado con "profunda tristeza" y preocupación ante las destituciones de teólogos progresistas con responsabilidades en el mundo de la docencia y los medios de comunicación españoles. José María Castillo y Juan Antonio Estrada han sido apartados de la docencia teológica en Granada, y Forcano, destituido como director de la revista Misión Abierta. (Ver EL PAÍS de los días 10 y 11 de mayo).En una carta-manifiesto suscrita por el ex defensor del pueblo, Joaquín Ruíz-Giménez; el filósofo José Luis Aranguren; el presidente de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo, José Jiménez Villarejo, y el presidente del YMCA Espada, Enrique Miret Magdalena, hacen una llamada a los obispos y a otras autoridades de la Iglesia para que "mantengan su unidad y comunión con el pueblo de Dios, al que, sin pretender, están dividiendo ( ... ) y no abdiquen de su responsabilidad y libertad frente a los movimientos involucionístas, que apagan la esperanza y dinamismo que entre nosotros, los laicos, despertó el Vaticano II".

En la misma nota, los firmantes expresan su tristeza por las sanciones tomadas por la Congregación Vaticana contra unos y otros teólogos, y últimamente, contra José María Castillo, Benjamín Forcano y Juan' Estrada. Muestran su disconformidad por el procedimiento y medidas tomadas, "contrarias al testimonio de la caridad y libertad cristianas y lesivas del derecho de investigación del teólogo". [Castillo declaró ayer a Efe que no se considera un teólogo rebelde, aunque participa en líneas generales de la corriente de pensamiento que representa la teología de la liberación].

"Queremos manifestar nuestro lamento por el escándalo que todo esto provoca en el pueblo cristiano, el cual se siente tentado a prescindir de una Iglesia que se distancia de valores profundamente estimados: diálogo, convivencia democrática, amor a la justicia, respeto de los derechos , dice la nota en el apartado tercero de los cinco que la componen.

En el cuarto punto exponen su preocupación "por las declaraciones de ciertos obispos, ( ... ) que siembran hostilidades innecesarias, fomentando así el anticlericalismo de que ellos se quejan ( ... ) ".

Con referencia al cese del claretiano Benjamín Forcano, autor en 1981 del libro Nueva ética sexual, Enrique Miret Magdalena hace constar que la obra es "muy útil para orientar a nuestros pedagogos y alumnos sobre los problemas ético-sexuales de actualidad".

Diálogo y comprensión

El jesuita José María Díaz Alegría dice en otro escrito que Forcano escribe con seriedad y prudencia y que el libro "no tiene nada de vituperable, desde ningún punto de vista, y puede ser cristianamente útil a muchas personas".Finalmente, Eugenio Amezúa y 53 firmas de miembros de la Sociedad Española de Ciencias Sexológicas, animan en otro comunicado a Forcano y le felicitan "por su gran dosis de ,diálogo y comprensión. Ha escrito sobre ética sexual de una forma esclarecedora y cordial hacía los valores humanos y espirituales."

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