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Crítica:CINE
Crítica

Comedia frustrada

No es fácil hacer una comedia convincente. La comedia es un género que se ve y se consume con facilidad, pero cuya realización requiere un laborioso y difícil trabajo de tiralíneas: una paradójica especie de ambigüedad de alta precisión. Ahí es donde, a mi juicio, hace agua y naufraga esta segunda película de Óscar Ladoire: casi todo es en ella -salvo algunos rasgos irónicos de la composición de su propio personaje por parte de Ladoire actor- no ambiguo, sino impreciso. Esto hace que la originalidad inicial de Esa cosa con plumas dure muy poco tiempo, que la idea argumenta¡ se desinfle prematuramente y que, debido a ello, el espectador se desentienda muy pronto de lo que le cuentan, que además no está nítidamente contado, por ser una historia en exceso discursiva, falta de cana les argumentales, de gags visuales y de situaciones en las que los personajes desplieguen su pretendida singularidad, que sale a relucir más por lo que dicen que por lo que les ocurre.

Esa cosa con plumas

Dirección: Óscar Ladoire. Guión: Óscar Ladoire, Azucena Rodríguez y Francisco Villar. Fotografía: José Galisteo. España, 1988. Intérpretes: Óscar Ladoire, Maureen Herrero, El Gran Wyoming, Eulalia Román. Estreno en Madrid: cines Pompeya, Gayarre y Tívoli.

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