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La autopsia revela que la mujer de Monzón fue asesinada

La segunda autopsia realizada al cadáver de Alicia Muñiz, esposa del ex campeón mundial de boxeo Carlon Monzón, demuestra que ya estaba muerta cuando cayó del balcón de un primer piso en el chalé que la pareja ocupaba la mañana del pasado 14 de febrero. La fractura del cartílago tiroides y del hueso hioides prueban que la mujer fue estrangulada y luego, al golpear contra el piso, su cuerpo, ya desvanecido, sufrió un estallido del cráneo

El informe final de los médicos forenses, al que sólo se opuso el representante de la defensa, doctor Avelino Baratta, fue entregado ayer al juez Carlos Enrique Haller, en la ciudad balnearia del Mar del Plata, donde ocurrió el crimen. En una conferencia de prensa, el juez admitió que Alicia Muñiz había perdido el conocimiento antes de caer.El abogado Rodolfo Vega, que representa a la familia Muñiz, asegura que ahora se intentará detener a los supuestos cómplices de Monzón". La autopsia y el análisis de los rastros de sangre coinciden con el testimonio de Rafael Crisanto Báez, un ciruja -desocupado que vive de recoger cartones o restos de materiales útiles para procesar nuevamente-, que recorría el barrio y fue atraído por los gritos. A pesar de su aparente desequilibrio y del intento de la defensa por desacreditar el testimoni o de Báez, su relato fue siempre coherente. Báez insiste en que Monzón tomó a Alicia Muñiz del cuello -tal como lo reconoció el propio acusado en su primera declaración- y luego, cuando,ella se desmayó, la arrolló desde el balcón "como una bolsa de papas". Después, siempre según Báez Monzón se cambió el pantalón por un pijama "se arrojó encima de ella".

Desde que se presentó ante el juez, cuando se eriteró del caso, Báez dice haber recibido ya tres amenazas de muerte. Acusa a un "señor carioso" que se le acercó para advertirle que lo iban a "coser a balazos" si no desmentía todo. También a una mujer rubia, que primero le ofreció dinero y luego le aseguró que era ya "un hombre muerto" y, por último, al conductor de una camioneta que embistió su coche. Báez anuncia que "cuando aparezca con un tiro en el mate -cabeza-, me van a tornar en serio".

El llamado caso Monzón se ha complicado con el tráfico de drogas. El ex boxeador admitió que "alguna vez" había consumido cocaína y el juez decidió entonces iniciar una investigación paralela a la del homicidio. Un actor de segunda, conocido como el facha Martell, que alquilaba la casa donde murió Alicia Muñiz, es ahora acusado de traficante. Martell integraba el elenco de la obra que representaba Alberto Olmedo, el cómico más popular del país, muerto "por accidente" el pasado 5 de marzo cuando "cayó luego de jugar y hacer una pirueta" en el balcón del piso 11 del edificio en el que residía en Mar del Plata.

El tráfico y consumo de cocaína se ha extendido entre la llamada "farándula" del ambiente artístico argentino, pero la investigación se traba ante la influencia de poderosos intereses económicos. El abogado de la familia Muñiz, que anuncié la detención de "cómplices", teme ahora por la seguridad de Monzón, detenido en la cárcel de Batan, a 11 kilómetros del centro de Mar de Plata. Vega Lecich dice que podrían "atentar contra su vida" si no pueden liberarlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de marzo de 1988