Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Desaparece el diario de navegación del buque 'Cason'

El diario de navegación del buque panameño Cason, embarrancado en la costa de Finisterre después de incendiarse el pasado día 5, ha desaparecido, según reconoció anoche en conferencia de prensa el director general de la Marina Mercante, José Antonio Madiedo. "Yo no sé quién tiene la documentación del barco siniestrado; nosotros no la tenemos en nuestro poder", afirmó Madiedo. El director general admitió la posibilidad de que el diario haya sido robado, pero se negó a responder si hubo una orden concreta de alguna autoridad regional para que el diario de navegación fuera retirado del camarote del capitán del barco.

El director general afirmó tras el acoso de los periodistas que se ha abierto una investigación para conocer las circunstancias que rodearon el embarrancamiento del buque, incluyendo la actuación de los marineros del remolcador Remolcanosa 5, que fue el primero en acercarse al barco siniestrado. Madiedo no supo precisar ni cuándo se había abierto la investigación ni quién es el responsable de ella.Mientras, los vecinos de los pueblos de Cée, Corcubión, Finisterre, Muxía y Camariños han comenzado a regresar a sus hogares después de que, al parecer, la evacuación iniciada desordenadamente el jueves por la noche no tuviera razón de ser. Sin embargo, las poblaciones están faltas, de niños. Los que han vuelto son exclusivamente las personas mayores, preocupadas por sus casas, sus negocios o sus ganados. Los niños han quedado en Santiago y en las otras localidades, donde han sido acogidos.

La Delegación del Gobierno en Galicia comunicó a las ocho de la noche de ayer los siguientes da os sobre las personas que permanecían a las siete de la tarde en sus lugares de evacuación: La Coruña, adonde se trasladaron 1.688 vecinos, quedaban 832. En Santiago había 2.253 y permanecían 404; y en Noya, de 2.000 personas ya no quedaba nadie.

En cuanto a la situación del buque, que anoche permanecía encallado, se está a la espera de que lleguen las grúas que deben rescatar los contenedores de cubierta para poder reflotar el barco.

Se ha sabido que el costo del desplazamiento y manutención de los expertos extranjeros que están ayudando en el rescate asciende a ocho millones de pesetas diarios, según consta en documentos oficiales que mostró a la Prensa el alcalde de Corcubión, Mauzo Lago.

A lo largo de la noche del viernes y la mañana del sábado, los vecinos de la zona costera afectada comenzaron a volver a sus hogares. Ayer, una señora de Finisterre que había vuelto a abrir su tienda de recuerdos y regalos comentaba con una clara expresión de alivio: "Estoy contenta de haber podido volver a casa. Cuando nos marchamos mi marido y yo, teníamos la sensación de que no íbamos a poder volver a nuestra casa. Pensábamos que el barco podría explotar y que esta zona podía quedar contaminada y que no podríamos volver en varios años. No entiendo cómo no ha habido ninguna autoridad que informara claramente de lo que podíamos y de lo que no podíamos hacer".

El mar aparecía calmado en la mañana de ayer viernes. Al no haber llegado todavía las grúas encargadas de transportar a barcazas los contenedores de la cubierta del buque encallado, los remolcadores se dedicaron exclusivamente a pescar los bidones que flotaban en el mar a causa de las explosiones que se produjeron el jueves.

Las autoridades han decidido marcar una zona acotada a la pesca, como medida preventiva ante una eventual contaminación marítima, aunque han advertido que esa contaminación es muy difícil que se produzca.

[Las flotas pesqueras de Corcubion, Fe y Finisterre hace ya cuatro días que voluntariamente suspendieron las faenas de pesca, no por el peligro de contaminación, sino como protesta por la negligencia de las autoridades marítimas].

Contenido de la carga

Ayer fije posible, por fin, conocer oficialmente el contenido exacto de la carga real que portaba el buque Cason en el momento de encallar en las costas de Finisterre. Las sustancias más importantes son las siguientes:

Cresoles, 110.500 kilogramos, repartidos en aproximadamente 500 bidones, de los que se han rescatado 200.

-Anilinas, 473 bidones, de los que se han recatado 19. Aerosoles, 33 kilogramos.

-Cemento líquido, 32.043 kilogramos.

-Aldeidos y cetonas, 4.730 kilogramos.

-Etilenos, 1.200 kilogramos.

-Barilices y esmaltes, un contenedor.

-Acetatos, 20 bidones.

-Alcoholes, 212.000 kilogramos.

-Xiloles, 1.123 bidones.

-Butóxilos, 430 bidones.

-Alquitranes, 36 bidones.

-Sodio metálico, 12.480 kilogramos.

-Cumeno, 75 kilogramos.

-Ácido fosfórico, 12 bolsas.

-Trióxido de fósforo, 50.000 kilogramos.

-Ácido sulfúrico y derivados, 2.200 kilogramos.

-Formaldehidos, 46 barriles.

La mayoría de estas sustancias son peligrosas para las personas. Sin embargo, las autoridades en general, y el director general de Marina Mercante en particular, han resaltado que no van a producir contaminación y que sólo son peligrosas en caso de contacto directo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de diciembre de 1987

Más información

  • Los adultos vuelven a los pueblos de Finisterre, pero dejan a los niños en los lugares de evacuación