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Se recrudece la 'guerra de los petroleros' tras el fracaso de la mediación de las Naciones Unidas

El ataque iraní de ayer contra dos petroleros en el sur del Golfo, los preparativos para una nueva batalla terrestre en torno a Basora y el nuevo fracaso de la mediación de paz del secretario general de las Naciones Unidas presagian una inminente escalada en la guerra que desde 1980 opone a Irán e Irak. Reagan y Gorbachov abordarán mañana sus diferencias respecto a este conflicto, el primero de los llamados regionales en el lenguaje de ambas superpotencias.

Lanchas rápidas iraníes atacaron en la mañana de ayer dos petroleros en el sur M Golfo. El primer blanco de los guerrilleros navales islámicos fue el Estelle Maersk, un buque perteneciente a una compañía danesa. Uno de los tripulantes del petrolero murió y otro resultó herido, según fuentes marítimas del emirato de Dubai. Las víctimas fueron un marinero italiano y un danés, que resultó muerto en el ataque.Pocas horas antes de ese ataque, el Norman Atlantic, con pabellón de Singapur, fue asimismo ametrallado por una de las embarcaciones ligeras iraníes. Fuentes navieras del Golfo aseguraban a media tarde que el barco estaba ardiendo, con llamas de 30 metros, y podía estallar en cualquier momento.

Teherán respondía así a los últimos ataques de la aviación iraquí contra dos petroleros, uno chipriota y otro panameño, que transportaban crudo iraní entre la terminal de la isla de Jarg, al noreste del Golfo, y los buques situados al sur, en zona relativamente más segura.

El Golfo, en la 'cumbre'

Tales acontecimientos se producen en vísperas de la cumbre entre Reagan y Gorbachov y tras el fracaso del último esfuerzo mediador del secretario general de la ONU. La pasada semana, Pérez de Cuéllar recibió en Nueva York al emisario iraní Mohamed Lariyani, viceministro de Asuntos Exteriores. Lariyani se limitó a. repetir las tesis tradicionales de la República islámica: su negativa a aceptar un alto el fuego que no vaya acompañado de "la identificación del agresor" y de "la retirada del Golfo de las flotas de guerra extranjeras", en particular la norteamericana. Lariyani declaró a la Prensa neoyorquina que "la identificación del agresor podría ser obra de un comité especial o del mismo Consejo de Seguridad".

Esta semana, Pérez de Cuéllar se entrevistará en la sede de la ONU con el ministro de Exteriores iraquí, Tarek Aziz. Con toda probabilidad, el iraquí reafirmará su apoyo a una "aplicación al pie de la letra" de la resolución 598 del Consejo de Seguridad, que prevé tres fases consecutivas: el alto el fuego, la retirada de las tropas rivales a sus respectivas fronteras y el intercambio de prisioneros.

Mientras ambos contendientes no ceden un ápice en sus posiciones, Reagan y Gorbachov discutirán mañana las diferencias entre norteamericanos y soviéticos respecto a la crisis del Golfo. Los norteamericanos no ocultan su irritación ante el rechazo soviético a promover un embargo de las armas destinadas a Irán. Altos funcionarios de Washington han manifestado que éste es "uno de los contenciosos potencialmente más peligrosos" en las relaciones entre las dos superpotencias.

Una nueva batalla en tomo a Basora, segunda ciudad iraquí, embestida ya el pasado invierno por las tropas iraníes, parece inevitable. El presidente iraquí, Sadam Husein, inspeccionó el pasado martes las tropas concentradas para la defensa de Basora, que al parecer alcanzan la cifra de 250.000 hombres. Dos días después, decenas de millares de voluntarios o basidyi iraníes emprendieron el camino de ese frente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de diciembre de 1987

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