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Más de 30 personas mueren en Londres al declararse un incendio en el 'metro'.

Al menos 32 personas resultaron muertas a primera hora de la noche de ayer en Londres al declararse un incendio en el metro a la hora punta de salida del trabajo. Alrededor de 50 personas fueron atendidas de quemaduras y principio de asfixia en hospitales cercanos al lugar del siniestro. El Gobierno de Margaret Thatcher va a abrir una investigación sobre lo ocurrido. Al cierre de esta edición se desconocían los datos personales de los fallecidos, según informa Ricardo Martínez de Rituerto desde Londres.El fuego se inició pocos minutos antes de las ocho de la tarde (las nueve, hora peninsular española) en la parte inferior de una escalera mecánica de madera de la estación de metro de King's Cross, una de las mayores y más concurridas de toda la red, en el norte de la zona centro de Londres. Inicialmente se creyó que el número de víctimas podía sobrepasar el medio centenar.

Aunque no se conocían con exactitud las circunstancias del accidente, las opiniones manifestadas por testigos y por los bomberos apuntaban a un incendio producido en la maquinaria que movía la escalera, que se extendió rápidamente al prender en toda la porquería acumulada a lo largo de los años bajo la estructura. El fuego provocó de inmediato una densa humareda, que se propagó a gran velocidad por la red de túneles de la estación, en la que tienen parada cinco líneas de metro.

En el momento en que se produjo, el siniestro, a unos 20 metros bajo el nivel de la calzada, ya había pasado el grueso del tráfico humano de la hora punta, lo que, según los bomberos y policías que atendían el rescate de los atrapados, evitó que se hubiesen producido centenares de víctimas, que en cuanto empezó a extenderse el humo iniciaron una despavorida carrera hacia las salidas, en la que muchos de ellos cayeron y fueron pisoteados.

"Fue el caos", dijo uno de los supervivientes. "A la gente le entró el pánico y empezó a correr en todas direcciones, tropezándose y cayendo unos sobre otros. Fue horroroso", relató la misma persona en medio de una crisis de nervios.

El Gobierno de Margaret Thatcher investigará el siniestro

Viene de 1 primera páginaEl Gobierno de Margaret Thatcher anunció ayer que abrirá una investigación sobre, el accidentede Kinil's Cross. La primera ministra británica declaró al conocer el suceso que estaba "absolutamente horrorizada" y expresó su más profunda simpatía por las víctimas y sus familiares.

La intención de abrir una "seria investigación" fue expresada en el mismo lugar de los hechos por el ministro de Transportes, Paul Channon, que calificó el siniestro como "una gran catástrofe".

En la madrugada española, cuando aún los bomberos provistos de máscaras antigás estaban pendientes de realizar una última revisión de toda la zona afectada por el fuego y la humareda, se estimaba que no quedaba nadie atrapado en los subterráneos, aunque hasta poco tiempo antes se había estado hablando de que podría aparecer nuevas víctimas que elevaran el total de muertos hasta el medio centenar. "Muchos de los que están abajo han sufrido graves quemaduras y yo no tengo mucha esperanza" de sacarles con vida, había declarado el jefe de los bomberos, Joe Kennedy.

El tráfico del metro no quedó interrumpido en ningún momento y el lo contribuyó a mover el aire y reducir la densidad del humo, en el que se debatían 200 bomberos.

Un matrimonio con un niño en una silla declaró: "Todos los bomberos se fueron hacia abajo y vimos a un hombre y una mujer salir. El hombre tenía todo el pelo quemado y la cara negra y la mujer estaba llorando". Otra pareja que llegó a la estación al poco de producirse el fuego dijo: "Salimos corriendo. Estaba lleno de humo y la confusión era total. La escalera había sido cerrada y los guardias de la estación nos dirigieron hacia la escalera de otra línea que funcionaba. Según ibamos subiendo el humo se iba haciendo más denso".

Escenas de pánico

Un abogado que esperaba su tren señaló: "De repente vi salir un humo muy espeso y nos pidieron que evacuásemos la estación lo más rápido posible. Cuando salí a la calle vi dos cuerpos tendidos, un hombre y una mujer. La mujer aún se movía". Distintos testigos presenciales incidieron en las escenas de pánico vividas en el interior de la estación.

El área fue acordonada inmediatamente mientras a ella llegaban decenas de ambulancias y coches policiales y un helicóptero dirigía a los bomberos hacia las zonas por las que salía más humo. Los heridos fueron transportados a los hospitales próximos. Christopher Webber, del University College Hospital, manifestó que este centro había puesto en marcha su mayor "dispositivo de emergencia y entre seis y siete pacientes han sido desplazados a otros centros para dejar camas libres". Pacientes que llegaban al servicio de urgencias del hospital también fueron dirigidos a otros centros.

El teléfono de emergencia provisto por las autoridades para que se inquiriera sobre la identidad de las víctimas quedó inmediatamente bloqueado por llamadas procedentes de todo el país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de noviembre de 1987

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