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Ernesto Medina Sandino

De la revolución a la cátedra

El 19 de julio de 1979, Ernesto Medina y cinco compañeros más solicitaron a las autoridades de la República Federal de Alemania (RFA) que les fuera entregada la Embajada de Nicaragua en Bonn. Dos días antes, en conversación telefónica con Costa Rica, habían conocido la noticia de que el presidente Anastasio Somoza abandonaba Managua ante el inminente triunfo de la revolución sandinista. Ernesto Medina, actual vicerrector de la universidad de León (Nicaragua), reconoce que tras la victoria del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) sobre el dictador nadie en el país esperaba encontrar la enconada hostilidad de Estados Unidos.

Medina, con acciones como ésta, llevó a cabo su guerra particular contra el régimen somocista, que no le impidió doctorarse en Química Orgánica por la universidad de Colonia (RFA). En Alemania formaba parte del Movimiento de Solidaridad con Nicaragua, organización encargada de sensibilizar a la población sobre la situación política en que vivía este país centroamericano y de obtener fondos para financiar a los guerrilleros del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). "No nos sentíamos representados por la embajada de nuestro país", explica Medina. "Las autoridades alemanas comprendieron en seguida la repercusión política que implicaba la entrada del FSLN en Managua y acudimos conjuntamente con ellos a precintar los archivos y el local de la delegación diplomática en Bonn".En 1980 regresó a Nicaragua y entró a trabajar como profesor en la universidad de León. "Eran los primeros años de la revolución, en los que imperaba el idealismo y la euforia entre los compañeros", comenta Medina, quien añade que en los años posteriores a esta etapa, "los de la cruda realidad", ha sido necesario "racionalizar los recursos en espera de que la situación política permita concentrar todo el esfuerzo en reconstruir el país".

Este doctor en Química Orgánica reconoce que tras la victoria del 19 de julio de 1979 nadie esperaba encontrar la hostilidad de Estados Unidos. Afirma que este duro golpe no les ha trasmitido frustración o derrota, mientras sentencia, con una de aquellas frases que se pronuncian pensando en los libros de historia, que el triunfo más grande de la revolución sandinista es que siempre pensamos en el futuro".

Como vicerrector de la universidad de León explica que este centro educativo, con unos 4.000 estudiantes, está especializado en la formación de médicos, odontólogos y farmacéuticos. "Nicaragua tiene unas necesidades básicas en estos momentos que nos obligan a establecer unos cupos de alumnos por cada carrera", explica. "En los primeros años de la revolución se triplicó el número de matriculaciones, pero en muchos casos, desgraciadamente, hemos de adecuar el programa de la asignatura a los medios materiales de que disponemos y no al contrario, como sería deseable". "Por el momento, la mayor parte de los recursos los dedicamos a las facultades de Medicina y Ciencias Educativas y Agropecuarias. Estos son los profesionales que más necesita el país".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de octubre de 1987