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Zhao critica el funcionamiento del Estado en China

El funcionamiento del estado en la República Popular China deja mucho que desear, y el único culpable es precisamente el Partido Comunista(PCCh), que hasta ahora se identificaba con la Administración gubernamental y con las empresas estatales. El resultado es un desgaste impresionante del partido, que su propio secretario general, Zhao Ziyang, reconoce en el informe presentado al XIII Congreso, que el domingo se abrió en Pekín y que desde ayer debate el texto a puerta cerrada. Personalidades chinas no miembros del PCCh han sido invitadas a participar.

"La falta de distinción entre el partido y la Administración gubernamental ha colocado al partido en el punto convergente de las contradicciones", de forma que se encuentra imposibilitado para dominarlas y en vez de ser él el que luche contra la termita burocratizadora es su propio organismo el que se encuentra invadido por ella, reza el informe de Zhao.La gaige (reforma) política que emprende China no tiene precede ates en la historia del socialisme. El anciano Deng Xiaoping, el verdadero guía del socialismo con características chinas, gusta recordar que la estructura política aún vigente en Pekín fue copiada del modelo soviético. "Y me parece que ni siquiera a ellos les funciona muy bien", comentó el año pasado al presidente de Polonia, general Wojciech Jaruzelski.

Deng tres objetivos inminentes la cuando defiende la gaige: asegurar la continua vitalidad del partido y del Estado; eliminar la burocratización y creciente ineficacia ("sobra gente por todas partes y su trabajo avanza a la velocidad del caracol"), y estimular la iniciativa de las organizaciones de base, de los obreros, los campesinos (cerca de un 80% de los 1.000 millones de ciudadanos) y de los intelectuales.

Hay que delegar. Ésta es la consigna, lanzada en este 13º congreso, cinco años después de que el anterior impulsara de forma irreversible y con bastante acierto la reforma de las estructuras económicas del país.

Siete son las medidas enumeradas por Zhao para intentar crear una estructura estatal independiente -o al menos paralela- a la del partido: separar el partido de la Administración gubernamental, transferir más poderes a las instancias inferiores, reformar el aparato de trabajo del Gobierno, reformar el sistema de cuadros y de personal, implantar u a sistema de consulta y diálogo sociales, perfeccionar la democracia política socialista y crear una legalidad socialista.

La aclual estructura política, aparte de estar calcada del modelo soviético, se desarrolló en medio de grandes campañas de masas y bajo el aldabonazo de los planes obligatorios. "Ya no se ajusta a la obra de modernización en tiempos de paz", afirma Zhao, quien ante todo valora la estabilidad. "Bajo ningún concepto", dice, "se debe practicar la gran democracia, que socavaría la legalidad estatal".

Institucionalizar y legalizar la vida política es la tarea más inmediata que se plantea en estos momentos el PCCh, "por considerar que es una garantía básica para prevenir la repetición de la gran revolución cultural" que tanto daño hizo al país, a su clase dirigente y a la causa socialista.

Estructura socialista

A largo plazo, la reforma pretende crear "una estructura política socialista altamente democrática, dotada de un sistema legal perfecto y de alta eficiencia y pletórica de dinamismo". Y nada de "copiar mecánicamente la práctica occidental de separar los tres poderes y de gobernar entre varios partidos por turnos", advierte Zhao.

El PCCh es el "núcleo dirigente de la causa socialista". Si alguien dentro del partido se te a reconocerlo será expulsado, y si alguien fuera de sus filas lo pone en duda puede tener problemas. Pero su dirección ha de ser a partir de ahora exclusivamente política: principios políticos, rumbo político y la recomendación de cuadros para puestos importantes en los órganos del poder estatal. Por supuesto, cuando en Pekín se habla de separar las atribuciones gubernamentales de las del partido no se está poniendo en duda en absoluto el convencimiento de que todos los altos cargos del Gobierno han de ser miembros cualificados del PCCh.

De lo que se trata es de conseguir que el país funcione. "La burocratización es un grave mal en la vida política de nuestro partido y de nuestro Estado", reconoce Zhao en el informe presentado ante los 1.936 delegados que esta semana se reúnen en el Gran Palacio del Pueblo.

El informe, que regirá el destino de China durante los próximos cinco años, se espera que sea aprobado por los delegados sin que se le introduzcan cambios importantes. De hecho, ya ha recibido el visto bueno del poderoso Comite Central, que se reunió la semana pasada. Los delegados se han dividido en 33 grupos y, según la Agencia oficial Xinhua, han invitado a personalidades de fuera del partido para que participen en el estudio.

Fuentes diplomáticas en Pekín consideran que el informe es "bastante positivo" en cuanto a la teoría general de reforma y apertura de China al exterior pero le critican la "falta de precisión" en cuanto a los pasos a seguir para poner en práctica la reforma.

A instancias del partido, el Consejo de Estado preparará, para su aprobación, la próxima primavera, por la Asamblea Popular Nacional, un plan para reformar la estructura de los organismos del Gobierno central, que incluirá incluso la eliminación de aquellos "departamentos establecidos puramente para acomodar a ciertas personas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de octubre de 1987

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