Crítica:MÚSICA CLÁSICACrítica
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Homenaje a Ravel en el 50º aniversario de su muerte

El actual momento de la Orquesta Municipal de Valencia es el inicio de una etapa esperada y prometida. Pese a su carácter todavía formativo, la calidad de la orquesta respecto a su propia trayectoria puede calificarse de importante por cualquier testigo de sus últimos años. Hay que considerar el trabajo de su director, Manuel Galduf; la incorporación de nuevos instrumentistas de cuerda, el mayor criterio selectivo en la programación, como en este concierto dedicado a Ravel, y el estímulo de una sede fija, el Palau, que aparece abarrotada de público en este comienzo de temporada.La ejecución de la orquesta es ya materia manejable, aunque no todavía absolutamente dúctil, para una interpretación suficiente, como puntualizó a lo largo del concierto la limpia artesanía de la orquestación raveliana.

Maurice Ravel

Conmemoración del 50º aniversario de la muerte de Maurice Ravel. Obras: Rhapsodie espagnole, Concierto en re mayor, Concierto en sol mayor, La valse. Intérpretes: Joaquín Achúcarro, piano. Orquesta Municipal de Valencia. Manuel Galduf, director. Palau de la Música de Valencia, 23 de octubre.

La cualidad pianística en el origen, su claridad de planos y calidad de tonos, alienta la paleta orquestal de Ravel, su ritmo y su timbre esplendorosos. Si en la Rapsodia española se siguió con suficiencia la escritura viva y clara, el expresionismo exasperado de La valse sólo fue aproximado en la vibración de sus líneas maestras.

Gran interpretación

El ápice estuvo en el Concierto en sol mayor para piano, por la altura de la orquesta, dirigida por Manuel Galduf, y la gran interpretación, aquí inspirada -muy bien dictada en el Concierto en re-, de Joaquín Achúcarro.El solista estuvo centrado en el tono lírico de la obra, en el cantabile transparente y mozartiano que la anima, bien apoyado por el corno inglés y por la ligereza y precisión en la sección de cuerdas de la orquesta.

También el solista Joaquín Achúcarro siguió la línea liederística del difícil Concierto para la mano izquierda, aunque el dramatismo contrastado de la pieza, sobre todo en el rondó final, no tuviera en la orquesta el aplomo, pero sí la entrega, que había tenido en el Concierto en sol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 25 de octubre de 1987.

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