Multas de hasta 60.000 pesetas en Bélgica por fumar donde está prohibido

A partir de ayer quedó prohibido fumar en la práctica totalidad de los establecimientos públicos de Bélgica desde que se entra por el vestíbulo, se sube por el ascensor e incluso se toma una cerveza en la cafetería. La prohibición afecta a establecimientos oficiales, escuelas, clínicas y hospitales, museos, salas de espectáculos, sedes deportivas y estaciones de tren y metro que no estén al aire libre. Quien infrinja la prohibición de fumar puede llegar a tener que pagar multas de hasta 60.000 pesetas. Ni siquiera el truco infantil de esconderse en los servicios se escapará al ojo de la ley, ya que la prohibición afecta también a los aseos públicos.

Y si el fumador empedernido es pillado en falta deberá pagar una multa de 100 pesetas, pero si reincide la sanción puede elevarse hasta las 60.000 pesetas.

Las intenciones del Gobierno al implantar esta medida son, según la Secretaría de Sanidad, proteger la salud de los no fumadores, restringir el consumo de los asiduos del cigarrillo y contribuir al Año Europeo contra el Cáncer, que se celebrará en los 12 países de la Comunidad Europea (CE) en 1988.

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