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LA LIDIA

Los profesionales taurinos "no acaban de ver" la publicidad en los trajes de luces

Profesionales de distintos estamentos del mundo taurino "no acaban de ver" la publicidad en los trajes de luces, cuyo pionero ha sido Luis Reina en la corrida que se celebró el pasado martes en Plasencia. Reina vestía un terno azul y oro en cuyas mangas figuraba el nombre de una marca de artículos electrónicos japoneses. Ninguno de estos profesionales consultados se opone a la publicidad -antes bien, casi todos la apoyan-, pero son contrarios a que se utilice para ello el toro, el torero y el propio ruedo.

Los aficionados tampoco son partidarios: "Si criticamos a algunos toreros simplemente porque no llevan chaleco, menos vamos a aceptar que vayan de hombre-anuncio", dice un abonado de la andanada ocho de Las Ventas. Otro del tendido siete manifiesta: "A mí me da igual, porque desde mi localidad es imposible distinguir las letras que lleve en la manga un traje de luces".Simón Casas, empresario de la plaza de toros de Nimes, emprendió una operación de promoción de imagen del mundo del toro, que aún está desarrollando. Afirma que la publicidad es imprescindible en el espectáculo: "Los costes de una corrida son muy grandes y revierten íntegros en el bolsillo del espectador. La solución es el sponsor, sí, pero hay que tener en cuenta", añade, "que al mundo de la publicidad le vamos a vender arte y tragedia, mito y rito, y por eso lo último que se puede hacer es desnaturalizarlos. Así como lucho con verdadera fe por llevar lapublicidad a las corridas, considero peligroso que incida directamente en el torero, el toro y el ruedo"

El diestro Joselito no descarta que algún día lleve publicidad en el traje de luces, aunque afirma: "No me gustaría nada. Si hay que llevarla, se lleva, pero eso supondría una dependencia que me disgusta, y además preferiría que la economía de la fiesta se arreglara de otra flarma". Su apoderado, Enrique Martín Arranz, añade: "Si el futuro de la fiesta depende de la publicidad en los traje de luces, estamos arreglados

"Basta un color"

En cambio, Luis Álvarez, publicitario y apoderado de Morenito de Maracay, sí es partidario de la innovación, perfeccionándola: "Habria que cambiar e concepto del vestido de torear, o que el soporte publicitario fueran capote y muleta. La publicidad no tiene por qué ser escandalosa, y a veces basta un color para identificar una marca. Debemos estudiarlo los profesionales de la publicidad".El matador de toros retirado Limeño es rotundo en su opinión: "Ni por todo el oro del mundo saldría yo a torear con un anuncio en la espalda".

Manuel Chopera, empresario de Las Ventas, no se pronuncia: "El ensayo puede parecer fuerte en un ámbito tan tradicional como el taurino, pero lo importante son los resultados. Ya veremos. Ahora bien, si un torero se presenta en mis plazas con anuncios en el traje, le aseguro que no sale al ruedo. Porque si contrato a un torero para torear, sería fraudulento que, por su cuenta, utilizara la plaza y toda la organización del espectáculo para anunciar otra cosa. Ése sería un contrato distinto, previamente estipulado".

Manolo Cano, también empresario y apoderado, acepta que la organización taurina está anticuada en muchas cosas, "pero", puntualiza, "el vestido de torear no es una de ellas". Y añade: "Rito y plasticidad constituyen uno de los principales valores de la fiesta que precisamente debemos cuidar con esmero". Recuerda Cano que hace 20 años, en una novillada celebrada en Ocaña, pintaron en el lomo de las reses un televisor y el nombre de una marca, y aquello fue la juerga. Los propios novilleros estaban abochornados.

Hay otros precedentes. En los sanfermines de 1978 un espontáneo se tiró al ruedo de Pamplona y dio pases con una muleta en la que se leía: "Amnistía/libertad". Cuando Paco Camino se despidió del toreo en México, rechazó los dos millones de pesetas que le ofrecía Martín Berrocal por utilizar un capote en cuya vuelta amarilla figuraría el nombre de un semanario español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de agosto de 1987