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Thatcher y Mitterrand ratifican el acuerdo para la construcción del túnel bajo el canal de la Mancha

El tratado anglo-francés para la construcción de un túnel bajo el canal de la Mancha -el llamado Chúnel - fue oficialmente ratificado ayer por la primera ministra británica Margaret Thatcher, y el presidente de la República francesa, François Mitterrand, en una ceremonia celebrada en el palacio del Elíseo, en París. Queda así despejado el camino para su construcción, tras casi dos siglos de debates.Mitterrand dijo que es un jalón importante en la construcción de la unidad europea, y, con cierto humor, afirmó: "Al fin podemos decir que el continente ya no está aislado".

El paso, bajo el suelo marítimo, consistirá en dos túneles paralelos para trenes y debería estar operativo en 1993. Los trabajos ya han comenzado en la parte francesa, cerca de Calais y entrarán en plena fase de desarrollo, a ambos lados del Canal, este año. El proyecto se financia por medios privados. El consorcio anglofrancés Eurotunnel se ha asegurado ya préstamos de 50 bancos por valor de 8.000 millones de dólares (un billón de pesetas).

Según el ministro de Transporte Público británico, Paul Channon, cuando el tunel esté terminado se podrá acortar el trayecto por tren entre Paris y Londres desde las más de cinco horas actuales, por tren y barco, a tres horas 15 minutos. Sin embargo, Channon reconoció que no está prevista la construcción de vías férreas para trenes de alta velocidad en el tramo entre Londres y la costa británica. Debido a esto, el tren ultrarápido que unirá París y Londres alcanzará velocidades de 250 kilómetros por hora en el tramo francés y sólo 160 kilómetros por hora en el Reino Unido.

"Demasiado a menudo en el pasado los espíritus pioneros fueron frustrados por la burocracia, mentes estrechas o temor por el futuro. Espero que esta vez podamos sobreponernos a las vacilaciones del pasado", dijo Margaret Thatcher durante la ceremonia de la firma.

Thatcher y Mitterand se reunieron durante una hora antes de la firme solemne. Según fuentes británicas, los mandatarios abordaron los recientes progresos en las negociaciones de desarme y la tensión en el golfo Pérsico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de julio de 1987