La reforma de la EPA genera una reducción del paro y un aumento de los ocupados

La revisión de algunos de los conceptos metodológicos de la Encuesta de Población Activa (EPA) tiene el efecto mecánico de reducir el número de personas en paro y de aumentar la población activa y el colectivo de ocupados. El impacto real o dinámico -"imposible de predecir" según el director general del Instituto Nacional de Estadística, Javier Ruiz-Castillo- podrá ser analizado con los datos del segundo semestre del año, que serán publicados a partir del próximo 14 de agosto. La EPA renovada ofrecerá una información más detallada sobre la situación de la población activa, pero dejará de distinguir entre ocupados marginales y el resto.

Los cambios introducidos en la elaboración de la EPA fueron justificados ayer por el director del Instituto Nacional de Estadística (INE) por la necesidad de facilitar mayor información y la conveniencia de adecuarse más estrechamente a los criterios de la Organización Internacional del Trabajo y de la oficina estadística de la Comunidad Europea (Eurostat).Aunque la "revisión metodólogica no es muy grande", la simple aplicación de los nuevos criterios a las cifras de población activa de trimestres anteriores produce un trasvase que mejora las estadísticas. Así (véanse los cuadros), el número de parados e 3 menor en todos los casos y aumenta en mayor medida la cifra de ocupados, beneficiada por la suma aritmética del descenso de desempleados y de la reducción de inactivos.

El impacto, que no es muy grande, obedece al efecto mecánico de las nuevas definiciones, pero falta por saber la incidencia real en la encuesta renovada del segundo trimestre de este año, que será conocida a partir del próximo 14 de agosto.

Para poder establecer una aproximación comparativa, por una vez, el INE ha realizado una encuesta en paralelo por el método antiguo. Sin embargo, en lugar de los cuestionarios a 60.000 hogares, esta comparación se hará en base a un número más limitado de encuestas (10.000), que genera mayor margen de error y que es a la vez incapaz de reflejar variaciones regionales.

Las novedades de la reforma consisten en que la semana anterior a la encuesta es la referencia para definir la situación de todos los entrevistados. Los ocupados o población activa del momento serán todos aquellos que hayan trabajado al menos una hora en esa semana. Antes, en colectivos de ocupación marginal, este criterio era ponderado con su situación en los tres meses anteriores.

La noción de parado

La noción de parado no varía sustancialmente, pero se amplía el período de referencia para constatar la búsqueda de empleo de una semana hasta un mes. Y la categoría de estar disponible para trabajar va referida a reflejar la voluntad de aceptar un empleo que fuera ofrecido en los 15 días siguientes a la pregunta. Este cambio puede tener especial incidencia en el grupo de trabajadores afectados por regulaciones y suspensiones de empleo, que no tendrán otra opción que contestar afirmativamente.Este colectivo de casi 400.000 personas en la actualidad será calificado como activo o no, según la fortaleza o debilidad del vínculo jurídico laboral que mantenga, lo cual puede ofrecer también variaciones sobre el modelo antiguo. Para ser catalogado en paro, el encuestado tendrá que definirse como sujeto en búsqueda activa de empleo, para lo cual se tendrá en cuenta si está inscrito en las listas del Inem, hace gestiones para lograr un contrato, acude a los anuncios de prensa o recurre a familiares o amigos con ese objetivo.

La nueva EPA aportará una información más detallada para conocer las migraciones interiores, la distribución del empleo del sector público, los que reciben subsidio y quienes están sometidos a regulación de empleo, la duración de la jornada y el carácter temporal o permanente del contrato. Pero continuará sin ser un instrumento válido para detectar el trabajo a domicilio y dejará de hacer distingos entre un ocupado normal y quienes aportan ayudas familiares o son sólo trabajadores ocasionales.

El director del INE, Javier Ruiz-Castillo, insistió ayer en la necesidad de realizar trabajos paralelos y complementarios de la EPA que ayuden a perfeccionar la radiografía laboral española, conocer la economía negra y delimitar el concepto de subempleo. Negó, sin embargo, que la reforma tenga un sentido imitador de la, corrección de los criterios de paro registrado realizada en marzo de 1985, que contribuyó entonces a aligerar las listas de quienes son oficialmente considerados como demandantes de un puesto de trabajo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de julio de 1987.

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