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Tres heridos en enfrentamientos con antidisturbios al reanudarse las demoliciones en Riaño

Tres personas; resultaron heridas ayer en Riaño (León), dos de ellas por pelotas de goma lanzadas por la Guardia Civil durante la reanudación de los desalojos y demoliciones de algunos inmuebles con objeto de continuar las obras de construcción del viaducto que atravesará la localidad una vez anegada la zona. El pueblo de Riaño, que fue literalmente tomado por un impresionante contingente de fuerzas de la Guardia Civil, vivió momentos de enorme tensión desde primeras horas d la mañana, con conatos de enfrentamientos entre vecinos y guardias.

Barricadas incendiadas, insultos, carreras y cortes de carreteras fueron la tónica de la jornada. Dos centenares de vecinos, convocados por el repique de campanas, se concentraron en las calles y una quincena de jóvenes se encaramó a los tejados de los edificios con el fin de impedir su demolición.Hasta la noche de ayer habían sido demolidas cinco viviendas y tres cuadras y había sido preparabo el derrumbe de la discoteca de la localidad, ya que había sido previamente desolajado el inmueble. Los trabajos de demolición continuarán hoy.

El alcalde de la localidad, Huberto Alonso, de 32 años, que se presentó bajo las siglas del CDS, presentó ayer un requerimiento para la paralización de los derribos por carecer éstos de licencia municipal. El alcalde conversó en dos ocasiones con los representantes de la Administración y de la Guardia Civil en un intento de frenar las demoliciones, basándose en la falta de licencia municipal. Al resultar infructuosa esta gestión, Alonso optó por oponerse físicamente a los derribos, por lo que fue detenido por la Guardia Civil por resistencia a la autoridad y llevado a rastras al cuartelillo. Alonso, que continuaba anoche detenido, fue puesto a disposición del juez de Cistiema, según el Gobierno Civil de León. Ayer por la noche fue imposible saber donde se encontraba el alcalde, e incluso un portavoz autorizado del gobierno civil afirmó a este periódico que lo desconocía.

El alcalde había anunciado también la presentación de una denuncia ante el juzgado de Cistierna contra los responsables del MOPU y, la Confederación Hidrográfica del Duero (CDH) con estos hechos.

Los heridos, Carmen Sopeña, Jesús Álvarez Balbuena y Javier Sierra, fueron trasladados al hospital de la Seguridad Social de León, donde fueron atendidos. Carmen Sopeña y Jesús Álvarez se encontraban encaramados en uno de los tejados cuando se produjo una carga de la Guardia Civil dirigida (directamente contra ellos. Carmen Sopeña sufrió un impacto de pelota de goma en su ojo izquierdo.

Según el médico de la localidad, Adnan Allmasri, natural de Siria y nacionalizado español, Carmen Sopeña, de unos 35 años, podría perder el ojo, según los primeros diagnósticos. Jesús Álvarez sufrió un fuerte hematoma en la frente, muy cerca del ojo, también producido por un pelotazo de goma. Por su parte, Javier Sierra, de 19 años, que se encontraba en el momento de la carga en la calle, presentaba una herida de unos cuatro centímetros en la parte posterior de la cabeza. Según Sierra, la herida se la produjo una pelota de goma, aunque otras personas apuntaban la posibilidad de que se la hubiera producido el lanzamiento de alguna teja.

Proteger los trabajos

Esta carga de la Guardia Civil se produjo unas dos horas después de la llegada de dos compañías, con cerca de 300 miembros, que se trasladaron al pueblo para proteger los trabajos de demolición.La noche anterior, un centenar de jóvenes de la localidad mantuvo una reunión en la que se procedió al reparto de los tejados y a la preparación de barricadas rociadas con gasolina en las calles colindantes de las zonas de demolición.

Ya antes de la llegada de la Guardia Civil, que se produjo a las 9.30, una quincena de jóvenes subió a los tejados de los edificios, desde donde hizo un llamamiento a los vecinos para que expresaran su protesta.

La Guardia Civil fue recibida con gritos, insultos y el lanzamiento de tejas, y algunas vecinas procedieron a la quema de una barricada.

Durante cerca de dos horas los miembros de la Guardia Civil se mantuvieron a una corta distancia de la población. Algunos vecinos y los jóvenes encaramados en los tejados, entre los que se encontraba el canditato número uno de Los Verdes al Parlamento Europeo, Ramiro Pinto, profirieron insultos a las fuerzas del orden.

A las 13.30 dos palas excavadoras y una grúa procedieron a la rápida demolición de seis inmuebles.

Con esta segunda fase de demoliciones, que dieron comienzo en diciembre del pasado año, la Administración pretende el total desalojo de la localidad, así como en el resto de las poblaciones del valle afectadas por la construcción del embalse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de julio de 1987

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