El claustro de la universidad de Sevilla votará la reforma de sus estatutos la próxima semana

La postura reformista ha sido la dominante en el debate sobre la reforma, de los estatutos de la universidad de Sevilla, que finalizó la noche del viernes. El próximo miércoles, el claustro universitario decidirá por mayoría acerca del proyecto definitivo de reforma estatutaria debatido esta semana.

Con la votación del próximo miércoles puede concluir la crisis atravesada por esta universidad durante los últimos cuatro años, desde que en 1983 un claustro constituyente, sin participación estudiantil, aprobara unos estatutos que luego serían contestados por la mayoría de los sectores universitarios. La larga crisis de esta universidad ha hecho que la Ley de Reforma Universitaria (LRU) se aplique con retrasos. En determinados momentos se llegó a cuestionar el principio de autonomía universitaria, como ocurrió el curso pasado cuando algunos sectores demandaron la intervención de la Junta de Andalucía para que derogara un artículo del texto estatutario. El artículo en cuestión establecía que para realizar cualquier modificación estatutaria era preciso el consentimiento de los tres quintos del claustro. Se realizaron hasta tres intentos, pero la reforma no fue posible por la oposición del sector mas conservador del claustro, conformado por catedráticos, pese a la actitud favorable de la gran mayoría del mismo, compuesta por alumnos, personal de administración y servicios, profesores no numerarios y un importante grupo de profesores titulares.

El motivo de que los estudiantes no estuvieran presentes en el claustro constituyente de 1983 fue que no aceptaron los porcentajes de participación que les fueron asignados. Reclamaban, entre otras cosas, control en la calidad de enseñanza y que se hicieran claras referencias a sus derechos, tales como fijar fechas de exámenes y revisión de los mismos.

El rector en funciones, Julio Pérez Silva, fue nombrado este curso por la Junta de Andalucía en su calidad de decano más antiguo, tras la dimisión de Rafael Infante, quien abandonó su cargo por no conseguir los tres quintos precisos para la reforma. Pérez Silva consiguió el consenso necesario para derogar esta clailsula y hacer que la reforma se votara por mayoría, tal y como sucederá el próximo miércoles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 04 de julio de 1987.

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