Derecho a la intimidad
Que un tribunal condene a un joven al pago de 10.000 pesetas de multa por ir desnudo en su casa, me parece una decisión injusta, propia del régimen jomeinista, pero peor me parece el comportamiento de las dos muchachas que con 22 y 26 años han dado pie, con su denuncia, a que esto ocurra.Que dos chicas de esta edad actúen de esta forma inquisitorial es triste para nuestra juventud, de la que forma parte, con el agravante del apoyo de un hermano y novio de éstas, cuya edad supongo no rebasará los 30.
Sugeriría a estas preservadoras de la moral, para evitar pasar por el mismo trago ocular, el cambiarse de las paredes de su domicilio a los muros castos de una vida monástica.
Mucha gente anda desnuda por su casa, en especial durante los meses de verano, sin pensar que desde la casa de enfrente están siendo observados por dos precoces seniles de cerebro y corazón. Porque, no nos engañemos, es más fácil abandonar la ventana de voyeur que colocarte un pantalón y una camisa cuando estás sudando, en tu casa.
Presumiblemente saldrá, en el futuro, alguna ley que limite el recorrido de un hombre o mujer desnudos en su casa, reduciéndolo al cuarto de baño y a la acogedora cama, castigando, como ya ha ocurrido, la exposición accidental o voluntaria, pero natural, de un cuerpo desnudo ante una ventana, tal vez con el propósito de tomar el sol valenciano, y no de exhibirse ante dos pares de ojos conectados a dos cerebros arcaicos-Jordi Fuertes Gasull.


























































