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Guerra de acusaciones en Panamá entre Díaz Herrera y el general Noriega

El coronel Roberto Díaz Herrera, hasta hace casi dos semanas segundo en el mando de las Fuerzas de Defensa de Panamá, acusó al general Manuel Antonio Noriega, comandante de dichas fuerzas y hombre fuerte del país, de "estar involucrado directamente" en la muerte del general Omar Torrijos, máximo líder panameño fallecido el 31 de julio de 1981 al estrellarse la avioneta en la que viajaba. El general Noriega dijo que "ignora" por completo la retahíla de acusaciones de su antiguo colaborador, y las situó como parte de una campaña internacional para desprestigiarle al él, al Ejército y al país.

Noriega ha logrado hasta ahora el respaldo público del Gobierno del presidente Eric del Valle, del partido gobernante, el socialdemócrata Partido Revolucionario Democrático (PRD), de la mayoría parlamentaria y del Estado Mayor, así como de casi 200 capitanes y comandantes, que se reunieron con él ayer y le aplaudieron de pie durante varios minutos."Rechazamos decididamente la traición y la conspiración paranoica contra nuestra institución", indica un manifiesto firmado por capitanes y mayores, en alusión a las declaraciones de Díaz Herrera en torno a la corrupción militar y al presunto fraude electoral que cometieron las fuerzas de defensa en 1984, en beneficio del candidato presidencial Nicolás Ardito Barletta.

Díaz Herrera, de 48 años, primo de Torrijos, continúa en su mansión de la capital panameña en compañía de su familia, de una docena de guardaespaldas armados con rifles y metralletas, así como de políticos y simpatizantes de partidos de oposición, que han montado una verdadera peregrinación de adhesión a la res¡dencia del coronel.

Ante el temor de que la mansión sea asaltada, la conferencia de obispos católicos pidió que se garantice la segur¡dad del coronel, a quien Noriega jubiló a finales de mayo, instó a las fuerzas políticas del país a que no "lleguen a la fuerza", y pidió que se diluciden los casos denunciados para evitar la "zozobra" popular.

El coronel retirado dijo que tiene pruebas de la participación del general Noriega en la muerte de Torrijos y que las entregará al arzobispo de Panamá, Marcos McGrath, quien lo ha estado visitado en las últimas horas.

Mientras tanto, en la capital panameña la tensión dialéctica empieza a trasladarse a la calle. Fuerzas antidisturbios de la policía dispersaron ayer a cerca de 3.000 miembros de la oposición que se congregaron para reclamar la presidencia de la república para su líder Arnulfo Arias. Unos 200 agentes cargaron en repetidas ocasiones contra los manifestantes, que exigen la dimisión del actual Gobierno ante las acusaciones del coronel Díaz Herrera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de junio de 1987

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