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EDUCACIÓN

El nuevo rector de la Complutense se propone regir la universidad desde la "concertación"

Gustavo Villapalos, catedrático de Historia del Derecho y decano actual de su facultad, fue elegido el pasado lunes rector de la universidad Complutense de Madrid por mayoría absoluta de los votantes del claustro. El nuevo rector obtuvo 100 votos más que los tres restantes candidatos al cargo, en el que sustituirá a Amador Schüller, que se jubilará en septiembre próximo. Pese a la cómoda mayoría que el resultado de la elección refleja, afirma que no tiene la intención de dirigir la universidad sólo desde esos votos, sino "desde la concertación con todos lo sectores de la universidad".

A punto de cumplir los 38 años, cuando en octubre próximo, según las previsiones de la normativa electoral, asuma las funciones de su cargo, se convertirá en uno de los rectores más jóvenes de la dilatada historia de la Universidad Complutense. Esta circunstancia piensa que puede haber pesado tanto en su caso personal como en las recientes elecciones de los rectores de muchas otras universidades de España. La progresiva tendencia a elegir rectores jóvenes supone, según Villapalos, el fin de cierta tradición que convertía el cargo en la culminación de la carrera de quienes habían dedicado toda su vida a la universidad. El rectorado venía a ser el preludio de una jubilación gloriosa. Sus detractores suelen decir de él que tiene una ambición sin límites, que es capaz de aliarse con el mismísimo diablo y que no tiene el menor inconveniente en proclamarse públicamente amigo de quien hasta ayer fuera su peor enemigo. Sus amigos reales no protestan contra este, por lo demás, superficial retrato y, aun por el contrario, piensan que precisamente todas esas condiciones constituyen su principal virtud. Creen que la dirección de los asuntos de una universidad tan compleja como la Complutense, flujo y reflujo de un mar de intereses corporativos, las más de las veces contrapuestos, requieren una considerable dosis de la capacidad de maniobra que, según todos, posee, para dar y tomar, el ahora flamante rector electo del campus de la Moncloa.

Equipo de gobierno

Sus primeras declaraciones apuntan en esa dirección: "Creo que el gobierno de la Complutense debe ejercerse desde la concertación, y eso es lo que me propongo hacer". Niega, por tanto, que cuente ya con un equipo de gobierno pactado sobre la negociación de los votos y, por el contrario, asegura que tiene la intención de formarlo. sobre acuerdos con todos los sectores."Mas que de personas", añade, "es una cuestión de programas; no tiene sentido constituir un equipo de gobierno de otra manera. Hay que ponerse de acuerdo sobre lo que se va a hacer, absolutamente con todos los que estén dispuestos a sentarse a discutir sincera y abiertamente dichos programas. Las personas las elegiré sobre la base de los acuerdos que estoy seguro de alcanzar con los sectores más diversos y sobre el compromiso de todos los que estén dispuestos a mojarse en la tarea de sacar adelante esta compleja universidad". Insiste en que la selección de personas irá en último término, que lo que importa es "pactar programas y calendarios".

Y, por si su intención no quedara suficientemente clara, afirma rotundamente: "No es ya que yo me encuentre abierto a la colaboración con todos; es que personalmente voy a tomar la iniciativa en esa dirección para dialogar absolutamente con todo el mundo".

La única persona que confirma como segura en el nuevo equipo rector es el actual vicerrector de Ordenación Académica, Sergio Rábade. Las malas lenguas afirman que su continuidad es fruto de un pacto, en virtud del cual Rábade renunció a presentar su candidatura personal al rectorado. Una candidatura que contaba con muy altas probabilidades de éxito, por cierto.

Reforma y plantillas

Villapalos, sin embargo, dice que la única razón por la que cuenta seguro con él es su profundo conocimiento y experiencia sobre la compleja materia que tiene encomendada. "Experiencia y conocimiento, especialmente necesarios", afirma, "en un momento en que están dándose los primeros pasos en el camino de la reforma de los planes de estudio y de la consolidación de las plantillas". Ambos asuntos están íntimamente relacionados, según el nuevo rector.Y porque cuenta realmente con esa capacidad de maniobra y de negociación que le atribuyen, está absolutamente convencido de que puede llegar a entenderse con aquellos sectores que ni le votaron ni le hubieran votado nunca. "Porque tengo también la seguridad", dice, "de que todo el mundo, aunque desde perspectivas e ideas diferentes, coincide en el objetivo común de mejorar el funcionamiento de la universidad".

De cualquier forma, no acepta el signo conservador que se suele atribuir genéricamente a la mayoría del claustro actual, que sería la que le ha llevado al rectorado. Está seguro de haber contado con muchos votos "de carácter netamente centrista y algunos, aunque pocos, de la izquierda".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de mayo de 1987