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El homosexual que espiaba a los espias

El más famoso de los jefes del MI-6 británico tenía una escabrosa vida que facilitaba el chantaje

Un nuevo escándalo en torno a los servicios de seguridad ha conmocionado a la opinión pública del Reino Unido con la revelación hecha en la Cámara de los Comunes por la primera ministra, Margaret Thatcher, de que el jefe más famoso del MI-6 (el espionaje británico) desde la posguerra, el legendario sir Maurice Oldfleld, fue un homosexual practicante y, como tal, constituyó "un riesgo potencial a la seguridad nacional". Oldfield, que dirigió las actividades del espionaje británico entre 1973 y 1978, falleció de cáncer en 1981 en medio del respeto total del mundo oficial británico. La propia Margaret Thatcher le hizo una visita en el hospital donde murió, pocas semanas antes de producirse su fallecimiento.

Considerado como espía de espías y ensalzado continuamente por los medios de comunicación del país, que a menudo lo calificaban de Smailey -el famoso personaje creado por el novelista John Le Carré-, Oldrield fue sacado de su retiro en 1978 por la primera mínistra y nombrado coordinador de seguridad en Irlanda del Norte, donde se hizo cargo de la lucha antiterrorista contra el Ejército Republicano Irlandés (IRA).La revelación de la señora Thatcher, que dejó sin habla a los diputados de todos los partidos, se produjo en contestación a una pregunta escrita formulada por un diputado conservador a raíz de la acusación publicada por un dominical el pasado domíngo, que adelantó unas páginas del libro Traidores, el laberinto de la traición, escrito por el experto en temas de espionaje Chapman Pincher.

La primera ministra admitió que Oldfield constituyó "un riesgo potencial a la seguridad" a causa de sus actividades homosexuales. Pero la primera ministra añadió: "No existe ninguna prueba que sugiera que la seguridad nacional estuviera en ningún momento comprometida" por las actividades de Oldfleld.

"Todo lo contrario", añadió Thatcher, "(Oldfleld) contribuyó notablemente a una serie de éxitos en el campo de la seguridad que no se hubieran podido conseguir si se hubiera producido una filtración o una quiebra de esa seguridad".

Sin embargo, a pesar de la confianza de la primera ministra, su explicación no ha satisfecho a otros muchos líderes políticos, empezando por el dirigente socialdemócrata, doctor David Oweri, que e n su calidad de ministro de Asuntos Exteriores en el Gobierno laborista de James Callaghan fue jefe directo de Oldfield durante tres años.

Owen manifestó que se encontraba "consternado y abatido" ante lo que calificó de "sincera revelación de la primera ministra". Pero para el ex secretario del Foreign Office era inconcebible que "Oldfield mintiera sobre su vida privada y admitiera con su conducta unos riesgos que nunca hubiera tolerado en otros". En una entrevista televisiva, Owen manifestó que era público y notorio que en el pasado los servicios de inteligencia soviéticos y de los países de la Europa Oriental habían aprovechado la homosexualidad de algunos miembros de los servicios secretos británicos para someterlos a chantaje.

Así ocurrió en el pasado con los famosos casos de los dobles espías Donald McLean, Guy Burgess y Anthony Blunt, miembros los tres primeros del Foreign. Office y el cuarto asesor de arte de la reina.

Según cuenta Pincher en su libro, las actividades de Oldfield fueron descubiertas por los agentes especiales asignados por Scotland Yard para su protección, que sospecharon de unas extrañas visitas que el jefe de seguridad del Ulster recibía en su céntrico piso de Westmister, en las cercanías del Parlamento.

De acuerdo con el relato de Pincher, entre los visitantes se encontraban camareros de nacionalidad extranjera y jóvenes que no tenían ninguna conexión con el trabajo del coordinador de seguridad en Irlanda del Norte.

Como consecuencia de los informes de la special branch de Scofiand Yard, Oldfleld fue interrogado en 1980, y fue entonces cuando reveló, según la declaración de la primera ministra en el Parlamento, que "de cuando en cuando había practicado actividades homosexuales". Parece que en esa época sus médicos le habían diagnosticado ya un cáncer. En el mes de junio de ese año, 1980, cesaba en su cargo de superespía para el Ulster para morir nueve meses después.

La revelación de las actividades de Oldfield se produce poco después de otro escándalo provocado por las acusaciones hechas por el ex miembro del servicio secreto británico Peter Wright, retirado en Australia., según las cuales sir Roger Hollis, jefe del servicio del contraespionaje MI-5 fue un doble agente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de abril de 1987