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Vecinos de Reinosa presentan denuncias contra las fuerzas de seguridad del Estado

Centenares de vecinos de la localidad cántabra de Reinosa se disponen a presentar denuncias ante la Policía Municipal -las primeras decenas se han formulado ya- por presuntos delitos cometidos por las fuerzas de seguridad durante los graves incidentes registrados en la tarde y noche del pasado jueves, Día del Amor Fraterno. Las denuncias se refieren a daños materiales, allanamientos de moradas, violencia innecesaria y detenciones legales. Asimismo, el abogado José Antonio Estébanez, de 52 años, alcalde de Reinosa entre 1969 y 1971, prepara una querella contra la Guardia Civil por sus actuaciones del día 16.

Quien resultó más damnificado económicamente fue José Antonio Caiña, dueño de la única funeraria de la ciudad, instalada entre las calles de Peñas Arriba y Ballarna. Decenas de ataúdes destruidos por el fuego podían verse ayer en la calle. Caiña se encontraba, al caer la noche del jueves, en un bar de las inmediaciones cuando acudieron a avisarle de que su establecimiento estaba envuelto en humo. Un testigo le dio cuenta de lo ocurrido: miembros de las fuerzas de seguridad habían disparado hacia el interior del almacén botes de humo.En seguida el local quedó envuelto por una nube de humo negro que finalmente extinguieron los bomberos. Éstos hallaron dentro los proyectiles que originaron el fuego, que prendió en las coberturas de plástico de los ataúdes y luego en la madera. Caiña evalúa las pérdidas, que posiblemente no cubrirá la póliza de seguros, en unos tres millones de pesetas, a 30.000 por caja destruida.

En la calle de Florida, número 9, las fuerzas antidisturbios, según la Policía Municipal, hicieron fuego real sobre la cerradura de un garaje con el objeto de abrirse paso y detener a varios jóvenes que se habían refugiado en el interior. El presidente de Cantabria, Ángel Díaz de Entresotos, realizó ayer una visita al lugar y comprobó los impactos de tres balas, una todavía incrustada en la puerta.

Sesenta y tres personas fueron conducidas por la fuerza pública para que el juez de instrucción de Reinosa, Mauricio Bugidos, les interrogara en Torrelavega. El magistrado recurrió al artículo 275 de la ley Orgánica del Poder Judicial para interrogar a los detenidos en lugar alejado del terreno de su jurisdicción, y ello por razones que estimó convenientes, presumiblemente por evitar alguna alteración del orden público.

Todos los detenidos, interrogados a lo largo de 11 horas seguidas por el juez, han quedado en libertad, aunque las diligencias están abiertas. Varios detenidos no retornaron a sus casas hasta la madrugada del sábado, y no pocos permanecieron, durante largo tiempo y en pie, esposados en el acuartelamiento de Torrelavega.

Entre los denunciados se hallaban Valentín Briz Bravo, de 50 años, casado; Jesús Rincón, Susi, de 26, y Jesús Mantilla Sainz, de 28. El primero es hermano del dueño de Textiles Cupido, tienda ubicada en la avenida de Navarra, número 4; los otros son dependientes del comercio. Las fuerzas antidisturbios, so pretexto de que desde la planta superior habían sido hostigadas, penetraron violentamente en el interior. Los tres hombres, zarandeados y agredidos con porras de goma, fueron sacados a la calle y trasladados al cuartel de Reinosa.

En la calle de Julióbriga, varios clientes del bar El Tejo, frecuentado habitualmente por jóvenes, huyeron escaleras arriba con la dueña y dos niños de corta edad hasta alcanzar el tejado a través de una claraboya. La persecución Regó hasta ellos y el lanzamiento de pelotas se detuvo cuando uno de los hombres, en el tejado, levantó a un niño que formaba parte del grupo implorando a los guardias que cesaran en sus disparos.

Javier Mantilla Sainz, jefe de la Policía Municipal y hermano de uno de los detenidos, estudia en estos momentos la posibilidad de presentar también una querella contra la. Guardia Civil. "Tres de mis guardias habían salido acompañando a un matrimonio con un niño de corta edad que demandaban protección para alcanzar su casa en Puente de Carlos III, número 26. Cuando estaban a medio camino, un disparo afectó a uno del grupo y entonces mis guardias se encararon con los de la tanqueta. El cabo de ésta se echó a tierra inmediatamente y con extrema violencia dijo: "¡Aquí quien manda soy yo!".

Los socialistas de Reinosa, en las últimas horas, han emitido un comunicado condenando las "actividades violentas y provocadoras de algunos sectores de la población" y denunciando los "actos violentos y de extrema dureza (sin justificación) de algunos miembros de las fuerzas de orden público".

La jornada de ayer, cálida y soleada, transcurrió sin incidentes, con la población civil abatida y angustiada por la ola de violencia que recorrió las calles en la tarde de jueves.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de abril de 1987

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