Consigna: defender Mañana

El Ejército Popular Sandinista adiestra al pueblo por temor a una invasión

JOSÉ COMAS, ENVIADO ESPECIAL - 05 abr 1987 - 22:00 UTC

Los reservistas, durante el período de ejercicios, perciben sus sueldos íntegros, que tienen que pagar sus empresas. Bajo el calor sofocante de Managua, el aspecto que ofrecen no resulta especialmente aguerrido. La uniformidad deja bastante que desear sobre todo el calzado. Unos llevan botas militares; otros, calzado de tipo deportivo, y algunos, zapatos de paisano.El comienzo de los ejercicios finales, el mismo día en que vuelven a casa después de un mes de servicio, se demora, "porque los compañeros vienen cansados y retrasados con la marcha", explica un teniente. No se ve que reaccionen con mucha celeridad a los gritos de los mandos, que dicen: "Más, rápido". Tampoco se advierte entre los reservistas una especial animadversión por lo que están haciendo. Producen la impresión de soldados normales, a los que el esfuerzo físico, bajo el calor agobiante, no les hace ninguna gracia.

Los últimos ejercicios -que efectúan están relacionados con un simulacro de defensa de Managua. El batallón tiene asignada una zona determinada en la carretera norte, que une el aeropuerto de la capital con el centro.

La misión que corresponde a los soldados reservistas es repeler un desembarco de fuerzas helitransportadas, y mantenerlas en una línea alejada del centro de la ciudad, en un cordón alrededor,de Managua. La defensa de las fábricas vecinas, en la zona industrial de la capital, corresponde a la milicia organizada en cada una de las empresas.

Descampados

El terreno donde se desarrollan las maniobras es un erial, ya en los descampados de la ciudad. Realmente parece un terreno adecuado para un lanzamiento de paracaidistas. Un corresponsal exclama a la vista de los reservistas, sudorosos y con uniformes más bien ajados: "Y éstos son los que le meten miedo a Reagan...". Tras recibir las órdenes de los oficiales, los soldados se lanzan y atraviesan un canal seco, para después arrojarse al suelo y avanzar reptando, hasta llegar a un terreno vallado con alambre de espino. A unos pocos les toca reptar encima de unos charcos de agua. Uno de los reservistas racanea y trata de no mojarse, lo que provoca los comentarios de otros compañeros.

Los soldados cavan pozosde tirador, donde deberán tomar posiciones en el caso de que un día llegue a producirse la invasión de Nicaragua y un ataque a la capital. Todo el simulacro se realizó sin disparar ni siquiera con salvas.

Los soldados se lanzan con gritos sobre los supuestos enemigos y hacen "pum, pum" con la boca. Durante los ejercicios de todo el mes tuvieron ocasión de ensayar la puntería en el polígono de tiro. Varios soldados comentaron que habían realizado alrededor de 50 disparos con balas reales en todo el mes,

Para incorporarse a los ejercicios, los reservistas recibieron una citación del EPS y se presentaron en el local que tiene destinado el batallón, donde recibieron el armamento y los uniformes. La casa del batallón está incrustrada en medio de instalaciones civiles. Allí mismo, pegado, se encuentra un centro de asistencia sanitaria, que se ocupa de enfermos mentales, y a otro lado, la Cooperativa Julia Pomares, donde unas costureras producen ropa.

Sandino y Marx

La encarnación del Ejército entre la población civil es palpable en Nicaragua. Los cuarteles e instalaciones militares están metidos en medio de centros civiles.

Atacar la casa del Batallón 32-52 parece imposible sin causar víctimas inocentes entre los que se encuentran en el centro asistencial o en la cooperativa de costureras.

En un pozo de tirador Jorge Borge, 38 años, casado y con dos hijos, que trabaja en una empresa privada de refrigeración, explica que durante el mes de maniobras también recibieron unas seis clases de instrucción política, donde les hablaron "de Sandino, Carlos Fonseca, de la situación del país y también de Marx y Lenin".

Borge gana 50.000 córdobas al mes (2.000 pesetas), que cobra durante el mes de manio-, bras, pagado por su empresa. En la pausa de los ejercicios finales, los reservistas se sientan para comer un plato de fríjoles con arroz y rodajas de plátano frito. Uno de los soldados explica que al medio día comieron carne. Por la noche también les sirven un huevo con los fríjoles y el arroz.

El apoyo de los internacionalistas

Varios internacionalistas de Berlín Oeste, en medio del vaivén de soldados" desafían el calor y se dedican a la construcción de un edificio para la cooperativa de costura.El jefe del grupo, un físico que trabaja en la universidad, explica que ha viajado a Nicaragua para trabajar durante sus vacaciones. "Al concluir el mes vendrán otros comparíeros de Berlín, que continuarán el trabajo hasta terminar, en agosto", dice. Las costureras sonríen y alaban el trabajo de "los compañeros intemacionalistas".

En la casa del batallón, un, escrito con una cita de Carlos Fonseca, el fundador del Frente Sandinista, advierte que "el plomo del enemigo será derrotado por el fuego de los héroes y la sangre de los mártires".

La mayoría de los mandos del batallón es bastante más joven que los reservistas. En caso de ataque, aseguran, cada uno sabrá dónde tiene que acudir.

Se trata de residentes en los barrios que les toca defender yque dicen que sabrán que tienen que presentarse, porque "una sirena que hay por allí" les advertirá del ataque. "Y ya sabemos lo que tenemos que hacer", dicen.

Carlos, un joven de 20 años que trabaja de administrativo en los ferrocarriles, ya cumplió con el servicio patriótico durante dos años. Estuvo seis meses en un batallón de lucha irregular (BLI) y dice que intervino en 12 combates. Ahora le toca venir a cumplir cpn el servicio militar de reserva durante un mes. En su trabajo, Carlos, que está soltero, gana 39.150 córdobas al mes (no llega a 1.600 pesetas al cambio oficial).

El teniente Raúl Vanegas explica que las maniobras están orientadas hacia el supuesto de una invasión de Estados Unidos. "La contra no tiene ninguna posibilidad", dice. "Ellos [los norteamericanos] se preparan para atacarnos, y nosotros, para defendernos, pero aquí no hay maniobras monstruo, como allí. Aquí, la gente se prepara para defender sus barrios".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 05 de abril de 1987.

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