Se investigan responsabilidades en el secuestro del vicepresidente de la Diputación salmantina

La Diputación de Salamanca y el Gobierno Civil han emprendido acciones legales para determinar posibles responsabilidades en la retención sufrida por Luis Calvo Rengel, de 56 años, vicepresidente segundo de la Diputación y miembro del PSOE, que permaneció secuestrado en el ayuntamiento de la localidad de Aldeadávila de la Ribera durante 28 horas. Luis Calvo fue liberado en una rápida operación de las fuerzas antidisturbios de la policía que se desarrolló entre la 1.40 y la 1.55 de la madrugada de ayer.

Luis Calvo se mostraba agotado "aunque tranquilo" -según explicó a los periodistas- apenas una hora antes de que fuerzas antidisturbios de la policía (unos 100 miembros) irrumpieran en el Ayuntamiento de la localidad salmantina de Aldeadávila de la Ribera.Pese a las amenazas de luchar "hasta la última gota de sangre", pronunciadas por los grupos más exaltados que abarrotaban el Ayuntamiento del pueblo blandiendo garrotes y alguna barra de hierro, poco antes de la llegada de la policía, la operación fue fulminante y se saldó con la liberación del secuestrado, algunos contusionados y dos miembros de las fuerzas del orden heridos leves.

El edificio del Ayuntamiento, cuyas puertas de madera fueron destrozadas por la policía para acceder al vestíbulo, taponado por los vecinos con bancos y sillas, quedó seriamente dañado tras la operación policial. Los antidisturbios inmovilizaron a la veintena de jóvenes que permanecían aún junto con los periodistas y el secuestrado en el edificio municipal y procedieron a liberar a Luis Calvo, retenido en el despacho del alcalde de Aldeadávila, con la máxima celeridad. Una vez en libertad el secuestrado, al que acompañaban al menos dos de sus hijos y el chófer oficial, la policía desalojó el Ayuntamiento del que ya habían huido varios de sus ocupantes, saltando algunos de ellos desde las ventanas situadas a unos tres metros de altura de la calle.

En la plaza mayor del pueblo, que cuenta con unos 2.500 habitantes, ardían un par de barricadas a las que habían prendido fuego los vecinos antes de la llegada de la policía, con la que, por lo demás, no llegaron a producirse enfrentamientos de consideración. Grupos de jóvenes lanzaban piedras desde los callejones adyacentes a la plaza y algunas furgonetas policiales encontraron dificultades a la hora de abandonar el pueblo al ser apedreadas por grupos de vecinos. La carretera a Salamanca se hallaba cortada en numerosos puntos con barricadas.

El cautiverio de Luis Calvo había comenzado en torno a las diez de la noche del jueves, cuando visitaba el Ayuntamiento de Aldeadávila para entregar a su alcalde, Julián Mata (PSOE), un escrito de apoyo a las reivindicaciones antinucleares de la zona. Un grupo de vecinos decidió retenerle como medida de presión ante las altas instancias del Gobierno. El secuestro, con todo, se prolongó demasiado, en opinión de buena parte de los miembros de la Coordinadora Antinuclear del Bajo Duero y de los alcaldes de la comarca, que en la noche del viernes parecían completamente desbordados por la iniciativa popular, caldeada por algunas copas de más.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 04 de abril de 1987.

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