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MOCIÓN DE CENSURA

Hernández Mancha: "Cuando he salido del Congreso, la gente me ha hecho palmas"

El presidente de Alianza Popular, Antonio Hernández Mancha, se encontraba ayer "exultante" al finalizar la segunda jornada del debate de la moción de censura que presentó al Gobierno. Afirma su convicción de que el presidente, Felipe González, no le contestó el día anterior porque "no le dio tiempo a que sus ministros le prepararan las respuestas". No gastó muchas energías en responder a las críticas de la oposición, dado que sólo le interesa medirse con sus "pares", esto es, con Felipe González. Éste le decepcionó: "Pensaba que era un hombre con más recursos dialécticos". El resultado de su iniciativa ha sido un éxito -"nos hemos consolidado como la única alternativa de gobierno"-, y cree que la sociedad así lo ha captado. "Cuando he salido del Congreso, la gente me ha hecho palmas", dijo a EL PAÍS en una entrevista realizada media hora después de rinalizar el debate.

Antonio Hernández Mancha lle gó ayer al Congreso tranquilo dispuesto a contestar al presidente del Gobierno en la seguridad de que ese día iba a tener la oportunidad del buscado cuerpo a cuerpo. "¿Tan críticos han sido los medios de comunicación conmigo? Es que no he leído los periódicos", aseguraba. "Estoy exultante. Por fin los agricultores, ganaderos, médicos y trabajadores en general conocen que hay una propuesta y una alternativa al Gobierno socialista".No se arrepiente en absoluto de ninguna de sus intervenciones. "Si llego a leer un discurso corto me hubieran dicho que he sido superficial". La imagen de Hernández Mancha el primer día de debate era de abatimiento y cierta decepción. Él lo justifica por el cansancio. "Sí, me di cuenta que hasta la voz me cambiaba pero era porque a mí leer me cansa mucho, sólo por eso".

Ayer, sin el corsé de la lectura obligatoria de los folios el presidente de AP pudo explayarse con su habitual verbo florido y con ironía. No le importó tampoco despeinarse y aparecer ante las cámaras de televisión con un rebelde mechón de cabello sobre la frente.

Antonio Hernández Mancha reprocha al presidente del Centro Democrático y Social, Adolfo Suárez, que no haya contestado a su programa. "En un debate, ningún líder puede quedar callado, y menos alguien que aspira a formar Gobierno". A su juicio, las respuestas de otros portavoces no fueron satisfactorias para la sociedad, siempre según su idea, casi una fijación, de que tampoco mostraron programa. "Los portavoces se cebaron contra mí intentando enmascarar su propia debifidad".

"Me mido con mis pares"

Las referencias a sus antiguos socios de coalición, Partido Demócrata Popular y Partido Liberal, son frías y esquivas: "Espero que el lunes voten a favor porque el programa es el que ellos defendieron el pasado junio". Llamó la atención la bonanza que exhibió Hernández Mancha para contestar a las diatribas que le arrojaron los portavoces de la oposición. "A mí con quien me interesa medirme es con mis pares; mi objetivo era Felipe González, y creo que acerté".

El primer día no lo consiguió. "Me quedé extrañado, pero luego lo entendí: no tuvo tiempo para que sus ministros le prepararan las respuestas; creo que básicamente la réplica se la ha hecho Solchaga, ya que en comentar mi propuesta económica es en donde más se ha extendido".

Asegura Hernández Mancha que AP decidió presentar la moción de censura desde el debate del estado de la nación, el pasado mes. "Nos dimos cuenta, ante las respuestas del Gobierno, que en cualquier momento debíamos presentar la moción de censura. El detonante fue la declaración de Txiki Benegas, repetida luego por Felipe González, atribuyendo la conflictividad social al hecho de que no existiera una oposición parlamentaria. Ahí ya no podíamos esperar más".

El presidente de AP trata de convencer de que al presentar la moción de censura al Gobierno no se guiaron del beneficio político que pudieran obtener de cara a las elecciones municipales. Concluye, sin embargo, como el que acaba de reparar en ello, que quizá obtengan algún provecho de este debate. "Esta no era, desde luego, nuestra intención, pero a lo mejor nos viene bien para eso que dice". Y vuelve a repetir que su objetivo era que la sociedad conociera que AP tiene soluciones y está preparada para formar Gobierno.

La segunda acusación que más han prodigado Gobierno y oposición para Hernández Mancha ha sido la posible utilización del Parlamento para consolidarse como líder de AP. A esto no responde, sólo sonríe y asegura con pretendida timidez que no es el indicado para enjuiciar si reúne o no las condiciones de líder. "Si contesto a eso qué va a opinar la gente de mí".

"Si dicen que fui tedioso o que me faltan tablas, yo diría que debe recordarse lo que le ocurrió a Felipe González cuando leyó su discurso de moción de censura en 1980. He visto los periódicos de entonces y hubo coincidencia en calificarle de tedioso", comenta reafirmando que un programa, si es serio, tiene que resultar aburrido. Todo estaba previsto en esta moción de censura. La larga intervención del portavoz Juan Ramón Calero, por ejemplo, con la parte más lúcída, cual fue la de criticar al Gobierno, que provocó que el candidato subiera a la tribuna a la una de la tarde, también lo considera acertado.

Yo le dije a Calero que hablara largo y extenso, que se viera que tenemos gente, que nos sobra gente. No ocurre en mi partido como en otros, que una misma persona tiene que presentarse de candidato a todas las elecciones".

Con esta moción de censura considera el líder allancista que su grupo ha quedado consolidado "como primera fuerza de la oposición frente al Gobierno y frente a terceros". "Los demás han perdido la oportunidad de darse a conocer, por lo que ha quedado claro que no tienen nada que ofrecer".

Felipe González, la decepción

Parece que lo único que ha decepcionado a Hernández Mancha de este debate ha sido el presidente del Gobierno. "Me esperaba que Felipe González fuera un hombre con más recursos dialécticos". Luego parece matizar: "Creo que es un gran parlamentario; pero el mejor de todos, cuando le falta la razón hace agua".

El presidente hizo en el debate alguna referencia crítica a este lenguaje peculiar de Hernández Mancha salpicado de cultismos, expresiones populares y profusión de latiguillos taurinos. "¿No es así como habla el pueblo?".

Cree que el lenguaje taurino es el que mejor describe la actuación del vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, y para explicar que no profundiza en ninguna materia se expresa así: "No torea nunca por naturales, sólo le he visto pegar pases afarolaos, alguna que otra chicuelina y mucho trincherazo y pases de castigo, que es para lo que le sacan". Le molestó a Antonio Hernández Mancha que el vicepresidente le tachara de pertenecer a la derecha más reaccionaria. "Yo, de derechas, a mucha honra; pero reaccionario, ni miajita".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de marzo de 1987

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