Una estrategia diferente
Antes de la celebración de la cumbre de Reikiavik, los europeos eran conscientes de que el control de armamentos constituía una de las diferentes vías de la política de defensa. Tras la conclusión de la cumbre, los europeos se han dado cuenta de que este control puede erigirse también en una continuación de la estrategia, aunque con unos medios diferentes.Se están tratando dos temas diferentes. Por un lado, la seguridad de las potencias mundiales, y por otro, la conformidad de Europa. Por ello, es necesario, medir cualquier decisión acerca del control armamentista, sobre si permite una mayor o menor seguridad. El desarme es en sí mismo una finalidad en la que los europeos cifran grandes esperanzas.
11 de febrero


























































