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Una simple multa, condena para un alto funcionario checo acusado de corrupción

La benevolente actitud del tribunal que ha juzgado a un alto funcionario acusado de corrupción ha puesto de manifiesto que los nuevos aires que Mijail Gorbachov ha llevado a la URSS y ahora pretende exportar a los demás países del bloque socialista no tienen aún en el ortodoxo régimen de Checoslovaquia una acogida acorde con las intenciones del número uno soviético. Nikolas Lacek, que ha salido del embrollo con una simple multa, dirigía la principal red de transporte del país y la agencia de alquiler de automóviles Pragocar, lo que le hacía viajar con frecuencia a Occidente para adquirir vehículos. El continuo ir y venir le ayudó, no sólo a embolsarse importantes cantidades en divisas fuertes, sino también a convertirse en propietario de dos magníficos Reanault, muy por encima del sueño de los checoslovacos de poseer un modesto Skoda.El asunto llegó a oídos de dirigentes del partido comunista y Lacek terminó siendo procesado. Él solo, aunque los rumores apuntan a que varios altos funcionarios estaban también implicados. Lacek, sin embargo, parece estar por encima del imperio de la ley. Como amigo íntimo de Frantisek Kapek, el enérgico jefe del partido en Praga, pudo contratar a un buen abogado, tapar buena parte de las pruebas en su contra y mantener el escándalo lejos de los periódicos.

La acusación pidió ocho años de prisión. Muchos checoslovacos estaban encantados. "Creímos que podía ser el comienzo de un cambio gradual", dice Milan K. Pero el tribunal se limitó a recomendar una multa de 10.000 coronal, la mitad del salario medio anual. Y Lacek está ahora libre y apelando contra la sentencia, no ha sido expulsado del partido e incluso sigue en el departamento de transportes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de febrero de 1987