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CARTAS AL DIRECTOR

En el diván

Le escribo a propósito del editorial Argentina, en el diván, publicado el domingo día 14. El proyecto de ley denominado de Reconciliación Nacional en Argentina plantea tres tipos de problemas:En primer lugar, el jurídico. Una sociedad no puede convivir con la permanente sospecha y recelo hacia sus fuerzas armadas. Pero esta especie de amnistía, tan amplia y desigual, se produce antes de que se conozca a quién se amnistía y por qué; así, hace recaer en todas las fuerzas armadas y en toda la policía la presunción de culpabilidad de la que deben ser exonerados.

Lo lógico sería que primero se depurasen responsabilidades y luego, si procedía, amnistiar selectivamente. Una amnistía de la envergadura que se propone iguala a víctimas y verdugos, autores y cómplices, actores y espectadores. Como dijo Albert Camus, con la lenidad, los valores y las responsabilidades se confunden, los crímenes se equiparan y la inocencia pierde su razón de ser.

El segundo problema es político: borrando el pasado no se consolidará la democracia. Ésta no se puede apoyar en la sospecha, en la desconfianza hacia las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad del Estado. Tendría que nacer otra generación de policías y militares impolutos para que su uniforme no suscite sospechas de estar manchados de sangre. Con esta ley se consagra la sospecha permanente.

Por último, pero no menos importante, está el problema moral: la aplicación fría y deliberada de tormentos que ya no tenían siquiera la finalidad de una confesión, plantean la necesidad de exigir una responsabilidad moral que dignifique, al menos, la memoria de miles de víctimas sin tumba.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de diciembre de 1986