Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

El caso Banca Catalana

Sus editoriales del 21 y 22 de noviembre son excelentes de contenido y de sintaxis poco frecuente. Implican una buena liturgia periodística y preparan el ánimo del lector para recibir lo que haya de decir la sala de magistrados de la Audiencia Territorial de Barcelona en el caso de Banca Catalana, y más concretamente en lo que afecta al honorable catalán sobre su procesamiento o no.Insisto, y no es coba, en que los artículos de fondo a que hago referencia están realizados sin partidismo, hechos para que aquella persona que no estuviese enterada -oiga, que las hay de lo sucedido en el establecimiento antes mencionado, por fuerza tiene que haber tomado un juicio clarividente sobre lo que realmente sucedió.

MÁS INFORMACIÓN

Las declaraciones que han venido haciéndose en todos los medios de comunicación social a lo largo del proceso por los fiscales Mena Álvarez y Jiménez-Villarejo, tras una muy fructuosa y detalladisima investigación sobre la forma en que actuaron varios señores inmersos en Banca Catalana, han servido para poner de manifiesto no ya la sima que glotonamente y en espiral absorbió más de 300.000 millones de pesetas y que, como está mandado, tuvo que pechar con ello el dinero público de todos los españoles, sino para enteramos de lo mal que funcionó administrativamente tan ampulosa sociedad bancaria.

Todos los españoles estamos convencidos, tras las pruebas aportadas por los fiscales instructores, de la pésima labor que como buenos consejeros debían haber actuado los presuntos 17 implicados, sin distinción, en tan desagradable, por no decir nefasta, querella.

Ya es hora de que se diga que la acción judicial no va -¡Dios nos libre!- contra el honorable presidente de la Generalitat de Cataluña, sino contra un grupo de señores entre los que se encuentra, para bien o para mal, don Jordi Pujol. A ellos, exclusivamente, acontece la actuación judicial y nunca a los habitantes de toda Cataluña ni a la Generalitat como estamento oficial, por mucho que se haya empecinado el señor Pujol en hacerlo ver de este modo a sus paisanos. Ni pueblo ni cargos oficiales. Sí personas que estuvieron vinculadas a Catalana.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de noviembre de 1986