Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

Gente curiosa

Nunca he estado en Euskadi. Por tanto, no he podido comprobar sobre el terreno esa fama que arrastra el clan abertzale radical que habla de militarismo fascista -como decía Yoyes-, cazurrería, parcialidad... Y debo de ser uno de tantos intoxicados por esa Prensa que, a excepción de Egin, no hace más que tergiversar con su sentimentalismo decadente, partidismo y afán deliberado de engañar, la realidad, la verdad del pueblo vasco, de la que el mencionado clan parece estar en posesión. Debe de ser una gente curiosa, digna de ser estudiada por sociólogos expertos en patología social, esa que calla al escuchar borricadas como "comando España, mételes más caña", "ETA, mátalos"..., o la que pone el grito en el cielo cuando ven a un provocador con una bandera española, y que, ofuscada por la terrible visión de un símbolo ajeno a la tribu, le persigue para darle un palizón... Sí, estoy hablando de la manifestación que se produjo seis horas después de que esos abnegados muchachos idealistas asesinaran a una familia casi entera. Me pregunto si habría alguien que, tras enterarse, se planteara, por ejemplo, que las torturas, los asesinatos de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), las deportaciones, son tan deplorables como los secuestros, las extorsiones o los asesinatos colectivos; que les reprochara en silencio a Jon Idígoras y compañía ese acostumbrado mutismo que parece suponer que considera que en Euskadi hay muertos de primera y de segunda división.Si existe algún vínculo entre ETA y HB, creo que ara la próxima vez que se convoque una manifestación parecida, ambas fuerzas representativas de ese cierto sector de Euskadi deben coordinarse para que no se den en un mismo día coincidencias o casualidades tan bochornosas. Aunque con un electorado tan fiel y con tan buenas, tragaderas que es capaz de callar cuando se incluye en las listas electorales a una asesina, la cuestión de la imagen debe de ser más bien secundaria.

También aprovecho para recomendar modestamente a los jornaleros del Sindicato de Obreros del Campo (SOC) que no consientan que los representantes de una de las maneras más decadentes, reaccionarias, estan cadas y chorizas de sentirse nacionalista de toda Europa se: tiren el pegote de obreristas y "solidarios con los pueblos de España" a su costa.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de noviembre de 1986