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Julián Campo sustituye a Carlos Bustelo en el Consejo de Administración del Banco de España

Julián Campo, anterior ministro de Obras Públicas y Urbanismo y uno de los economistas más críticos del PSOE a la política económica instrumentada desde el Ministerio de Economía y Hacienda en los dos Gobiernos socialistas, fue nombrado ayer consejero del Banco de España por el Consejo de Ministros. En la misma reunión del Gabinete fue nombrado también el catedrático de Historia Económica Gonzalo Anes. La designación de los dos consejeros estaba pendiente desde hace más de tres meses, una vez que había concluido el mandato de Carlos Bustelo y del propio Gonzalo Anes.

Tras la aparente inicuidad del nombramiento de Campo para el consejo del banco emisor, se esconde una batalla política de singular importancia. Distintos cuadros del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y de la Administración coincidieron ayer en señalar que la presencia de Campo en el Banco de España significa, de hecho, la apertura del proceso de sucesión del cargo de gobernador de la entidad emisora, que en estos momentos ostenta Mariano Rubio.Cuando hace más de dos años el Ejecutivo decidió la sustitución de José Ramón Álvarez Rendueles, la elección de Mariano Rubio y de Juan Antonio Ruiz de Alda como gobernador y subgobernador del Banco de España respectivamente, causó ronchas en la familia socialista. Los dos fueron propuestos por el entonces superministro, de Economía, Miguel Boyer. Según una de las personas que entonces participaba en el Consejo de Ministros, "el nombramiento de Ruiz de Alda dio lugar a una de las discusiones más tensas del Gabinete en toda su existencia".

Varios ministros se distinguieron por estas críticas, así como al creciente papel asesor del Ejecutivo, a partir de entonces, de los hombres del Banco de España en la política económica del Gobierno socialista; entre ellos, Ernest Lluch, Carlos Romero, Enrique Barón y Julián Campo. Cuando el presidente de Gobierno, Felipe González, decide hacer la primera crisis ministerial en el verano de 1985, tiene una filosofía determinante: conseguir que cesen los enfrentamientos en la Comisión Delegada para Asuntos Económicos entre Miguel Boyer y Carlos Solchaga (entonces ministro de Industria), por un lado, y el resto de los ministros económicos, del otro. Para ello tiene preparado el cese, entre otros, de Barón y Campo. La crisis le estalla en las manos cuando Boyer dimite inesperadamente, en una operación en la que parecía que el superministro podría ser nombrado vicepresidente de Gobierno.

Julián Campo, tras una primera fase en la que es nombrado asesor del ministro de Hacienda (cargo que nunca llegaría a ocupar) pasa profesionalmente a la esfera privada en la sociedad Técnicas Reunidas. Su recuperación política se dará a través del Congreso, al que pertenece como diputado por Madrid. Ahora deberá dimitir de su escaño por ser incompatible con la actividad bancaria que va a representar.

Enfrentamiento con Boyer

Independientemente de las interpretaciones citadas, el nombramiento de Campo en el Banco de España sustituyendo a Carlos Bustelo, tiene un efecto paradójico. Bustelo es presidente de ACESA, la empresa de autopistas catalana cuya mayoría de capital está en poder del Fondo de Garantía de Depósitos y que próximamente entrará a cotizar en bolsa. El mantenimiento de ACESA dentro de la esfera privada o su traspaso a la Empresa Nacional de Autopistas causó un duro enfrentamiento en el seno de la Comisión Delegada y del Consejo de Ministros entre Miguel Boyer y Julián Campo. Campo entra en la entidad emisora casi al mismo tiempo en que se anuncian las condiciones en las que una parte sustantiva del capital de ACESA cotizará en bolsa (véase la página 45 de EL PAÍS de hoy).Algunos economistas comentaron recientemente a este periódico la posibilidad de que Julián Campo aglutinase a un grupo de técnicos que estudiasen alternativas a la política liberalizadora que aplica el Ministerio de Economía y que tiene en el Banco de España su centro de expansión ideológica más conspicuo. Según fuentes del PSOE -que indican que "en el partido existía mala conciencia respecto al trato que Julián Campo había recibido tras salir del Gobierno"-, el nombramiento de éste como consejero de la entidad emisora puede significar el primer paso para colocarle como gobernador dentro de dos años, cuando a Mariano Rubio se le termine el actual mandato de cuatro años. "El cambio de Bustelo (beautiful people) por Campo significa una variación importante en la correlación de fuerzas", aseguraron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de noviembre de 1986

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