Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Millón y medio de heroinómanos en los países del Mercado Común

El Parlamento Europeo debatió ayer en Estrasburgo el informe sobre el problema de las drogas en los países de la Comunidad Europea (CE). El trabajo objeto del debate apunta la cifra de un millón y medio de heroinómanos en los países de la CE, la gran mayoría de edades comprendidas entre los 17 y los 25 años. La magnitud del problema, que los autores de la ponencia explican con el dato de que el 50% de las detenciones realizadas por la policía están vinculadas con la droga, tiene también su faceta económica. Según el informe, los beneficios anuales conseguidos con la venta de drogas y estupefacientes en todo el mundo alcanzan la cifra de 300.000 millones de dólares, lo que equivale al PNB de un país como Italia.El informe, sin embargo, no ha conseguido la unanimidad de los parlamentarios europeos. La presencia mayoritaria de la derecha entre los redactores del mismo ha llevado incluso a la existencia de un voto negativo por parte de cuatro de los ponentes.

Quizá el aspecto más polémico ha sido la recomendación de la creación de un organismo para el que se pide la apertura de una nueva línea presupuestaria y que debería llevar a cabo una labor de sustitución de cosechas en los países productores de la droga. Los países europeos occidentales contribuyen ya al presupuesto del Fondo de la ONU para la fiscalización del uso indebido de drogas, por lo que, tanto por razones económicas, -tal como expuso ayer el propio comisario español, Manuel Marín- como por la escasa viabilidad que los expertos atribuyen a esta medida, a la que consideran utópica, no parece que sea viable en un futuro.

En el aspecto jurídico, el informe aconseja una homologación de las leyes penales contra los traficantes y consumidores, de manera que no se les permita escoger un país con leyes más benévolas para centralizar su actuación delictiva. En este aspecto, algunos diputados criticaron duramente la excesiva benevolencia penal de países como Holanda al que, concretamente, acusaron de permitirlo todo y de ser un mal ejemplo para el resto de Europa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de octubre de 1986