Crítica:Crítica
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Las tinieblas de la historia

El príncipe Norodom Sihanouk es el claro protagonista de una obra que se centra en él para contar la historia de Camboya desde el momento en que el príncipe decide abdicar para concurrir a las primeras elecciones libres y así "conservar el poder", hasta la irivasión del país por Vietnam, el enemigo de siempre. Entre tanto, el régimen corrupto de Lon Nol, títere de Estados Unidos, el triunfo de los Jemeres Rojos paralelo al de Vietnam del norte, y la revolución enloquecida de Pol Pot, que costó más de un millón de muertos.En la infinidad de matices que caben en 10 horas de representación parece elara la simpatía de Helène Cixous, la autora, por el personaje de Silianuk, dibujado como un hombre de buena intención, avasallado por el destino cruel que la historia reciente reservó a su país. Un estadista inaniobrero pero preocupado por su pueblo, abandonado por franceses y norteamericanos, postergado por los rusos y protegido con reservas por los chinos. "¿A quién voy a encontrar en este camino confuso?", se pregunta. Y hacia el final, cuando hasta la luz ha sido cortada en su palacio y teme por su vida: "Aquí estamos, en las tinieblas de la historia".

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* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 02 de octubre de 1986.

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