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François Mitterrand alienta las reformas en Andorra

François Mitterrand, presidente de la República Francesa, alentó ayer en Andorra las reformas políticas y sociales en el principado y recomendó que el territorio "se abra al exterior". En medio de espectaculares medidas de seguridad, Mitterrand, en su calidad de copríncipe, visitó el pequeño país pirenaico, pronunció un discurso en la plaza del Pueblo, visitó la Casa de la Vall (sede del Gobierno andorrano), recorrió los siete comús (municipios) y se entrevistó con su homólogo, el copríncipe español, Joan Martí Alanís, obispo de la diócesis de Urgell (Lérida). Por la noche tenía previsto regresar a París.

La visita de Mitterrand a Andorra se produce en un momento clave para el futuro del país, como consecuencia de las incipientes medidas aperturistas puestas en marcha por las autoridades andorranas. El notable descenso de turistas españoles y franceses y la entrada de España en la Comunidad Europea ha dejado Andorra en una situación incómoda a medio plazo y ha abierto profundos interrogantes sobre su futuro. Mitterrand, consciente de ello, señaló ayer en una alocución pública que el futuro de Andorra pasa por una triple evolución: institucional, económica y social.Parece existir unanimidad entre las autoridades andorranas respecto a las dos primeras, aunque hay más divergencias sobre la tercera, en un país en el que las prestaciones social es para los residentes que no tienen la condición de ciudadanos de primera categoría son bastante reducidas. El mandatario francés pidió a las autoridades una "reforma social razonable".

Los consejos de la máxima autoridad francesa fueron compartidos por muchas de las autoridades andorranas presentes en los actos, esperanzadas de que la visita de Mitterrand sea la señal de partida para el compromiso de los responsables franceses con las reformas en marcha.

Mitterrand afirmó que Andorra se encontraba "en un momento muy importante de su historia", y añadió que comprendía que esta situación "Ilene a los andorranos de muchas dudas", aunque recomendó "tener mucha esperanza".

Respecto a compromisos públicos a corto plazo, el presidente francés desveló que había señalado al Gobierno de la República francesa y a su primer ministro, Jacques Chirac, la necesidad de acelerar las obras de comunicación por carretera entre Andorra y Francia.

Las medidas de seguridad eran desconocidas para los andorranos. Seis escuadrones de la gendarmería francesa, integrados por unos 500 hombres, un centenar de escoltas, alrededor de 100 agentes de la policía del principado y 880 personas del somatén trazaron un cordón de seguridad infranqueable.

Se alquitranaron todas las trampillas de las alcantarillas de los más de 10 kilómetros por donde pasó la comitiva y se ordenó retirar las plantas de los balcones y mantener levantadas las persianas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de septiembre de 1986

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