Clamor por Bunster
Al leer el, 18 de septiembre la entrevista que publica EL PAÍS a doña Hortensia Aristia, que teme por la vida de su hijo, César Bunster, he revivido, una vez más, el horror, la indefensión y la indignación que he sentido en Chile cuando he recurrido a la protección de los tribunales en defensa de nuestros más elementales derechos.Siendo magistrada en ejercicio interpuse un recurso de amparo a favor de mi marido, el diputado Alejandro Jiliberto. Ni mi condición de miembro activo del poder judicial ni su fuero parlamentario fueron suficientes para impedir la tortura, la incomunicación y el atropello a su dignidad sufrida por casi dos años. Me preguntaba en estos momentos: ¿Qué le pasa a Juan Nadie? ¿Qué hacen los que no son conocidos, no tienen amigos parlamentarios o jueces?
A todos nos pasa lo mismo. El pueblo chileno está indefenso en la agresión que sufre cada día. ¿Qué garantías puede tener César Bunster, acusado de intentar eliminar al dictador? ¿Quién presume su inocencia, si ya se le sindicó como autor? ¿Quién le garantiza un debido proceso en tribunales entregados a la dictadura? Ante la dejación que han hecho los jueces en Chile (con contadas y honrosas excepciones) de su misión fundamental de proteger la vida y dignidad de todos los ciudadanos, debemos pedir protección a la comunidad internacional contra nuestra tradición de pueblo capaz de generar mecanismos de convivencia y paz social.
Como madre, como chilena y como demócrata, en ésta quiero sumarme al clamor de Hortensia Aristía por su hijo César Bunster.-
Madrid.


























































