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Un mariscador furtivo, muerto a tiros en la ría de Arosa

Un mariscador furtivo, Rodolfo Alonso Romero, de 24 años, murió en la madrugada de ayer en un playa de la ría de Arosa, en la provincia de La Coruña, por dos disparos efectuados por un componente de un grupo de vigilancia. El patrón mayor de la cofradía de Poboa do Caramiñal, Jesús Rodríguez Fernández, de 27 años, fue detenido en la mañana de ayer como presunto autor de los disparos. Se le intervino una escopeta Remington. El suceso se enmarca en los enfrentamientos entre furtivos y mariscadores en la ría de Arosa, una zona que en los últimos tiempos se ha revelado tan fértil en discordias como en moluscos, por la utilización de los bancos en que éstos se crían.

Rodolfo Alonso, vecino de Escarabote-Boiro (La Coruña) había salido a última hora de la noche del miércoles como un tripulante más de la flotilla de planeadoras (embarcaciones ligeras, dotadas de un motor de gran potencia) que salieron al romper la madrugada de la zona de Boiro para mariscar al rastro. Alguien en tierra dio el aviso de que estaba cerca la lancha de vigilancia de la Xunta y la planeadora que ocupaban Rodolfo y algunos familiares se acercó a tierra. Según las versiones recogidas, en tierra, en la playa de Ribeiriña estaban cuatro personas al lado de un Seat 127 color verde, los dos vigilantes contratados por la Xunta -José Manuel Vázquez López y Juan José Sampedro Santiago y otras dos personas de refuerzo, pertenecientes a la cofradía.Fueron éstos últimos quienes, según una pariente de la víctima que había desembarcado con él, les enfocaron con unos reflectores. "Sin darnos ni siquiera el alto", dice, "empezaron a disparar. A mí me pasó rozando una bala y me salvó mi marido, que me empujó contra unos matorrales". Un hermano de la víctima se ocultó bajo una barca, pero Rodolfo, que había buscado refugio en un maizal, fue alcanzado. "Fue un asesinato a sangre fría", señaló la mariscadora, "venían a matarnos a todos y no hubo más víctimas porque salieron algunas personas de un chalé próximo. Se fueron en el coche sin comprobar si estaba muerto o vivo".

Los inquilinos del chalé próximo aseguran que oyeron disparos y gritos de "mataron a un hombre", y vieron fuera un coche parado y dos personas. "Bajamos y encontramos a un hombre que decía 'mataron a mi hermano' y a la víctima, tirada entre el maíz, que dio tres ayes y se calló. Llamamos a un médico y a un sacerdote, que comprobaron que estaba muerto". "Oímos tres detonaciones", afirma la inquilina del chalé, "la última hacia tierra, como si lo remataran". Todas las versiones coinciden en señalar que, antes de subir al coche, los vigilantes dijeron: "Uno ya está, vamos a por los otros".

Rodolfo Alonso Romero vivía en Escarabote-Boiro, a 500 metros donde cayó muerto y pertenecía a un humilde clan familiar, los Fanchos, que según sus vecinos tiene su único medio de vida en el marisqueo "furtivo o no". El mariscador muerto será enterrado hoy a las tres y media de la tarde en el cementerio de esta localidad. No es la primera vez que los miembros de esta familia son tiroteados. Hace una semana la barca de uno de ellos resultó alcanzada por los disparos y tuvo que llegar a tierra taponando el agujero con un calcetín.

Según los testimonios recogidos, muy poca gente de Escarabote sabe o dice si están en época de veda o no. El marisco es una riqueza próxima y las resoluciones de la consellería autonómica de Pesca, apoyada por la totalidad de las cofradías gallegas, no pasan de ser para determinadas personas unas leyes más de la nebulosa normativa que "hay que transgredir para vivir". Esta interpretación, que para algunos es una auténtica desobediencia civil a las autoridades autonómicas y para otros, simplemente un delito, ha sido fuente de numerosos conflictos en los últimos meses, incluyendo tiroteos, amenazas y abordajes a las lanchas de vigilancia.

La situación se agravó esta última semana, cuando la cofradía de pescadores de la isla de Arosa, al detectar la presencia de furtivos, decidió mariscar en masa fuera de veda, "al menos para aprovechar los bancos". Hace días el decomiso de una docena de planeadoras en Cambados motivó una concentración popular ante la comandancia de Marina y los mismos familiares de Rodolfo Alonso afirman que también el pasado viernes fueron tiroteados.

Los organismos autonómicos responsables han señalado que no pueden controlar totalmente la situación, puesto que en toda la provincia tienen 14 vigilantes, que están concentrados precisamente en la ría arosana. El conselleiro de Pesca, Juan Manuel Páramo Neyra, permaneció ayer ilocalizable, según informa Elisardo Vázquez desde Santiago de Compostela.

La política de vigilancia que la consellería ha venido defendiendo es la de que las cofradías de pesca vigilen las concesiones de los polígonos marisqueros, ya que la Xunta se declara incapaz de controlar el furtivismo en las rías gallegas por falta de personal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de agosto de 1986

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