La crisis de Asturias / 4

Nubes y claros en Ensidesa

El mayor problema de la empresa siderúrgica se centra en la integración en la CE

La Empresa Nacional Siderúrgica, SA (Ensidesa), parece haber despejado su futuro, en el que no dejan de aparecer nubarrones de cuando en cuando. Ensidesa es ahora un cierto alivio, después de varios años de incertidumbre y de preocupación. El Instituto Nacional de Industria (INI), al que pertenece, ha apostado por las factorías de Avilés y Veriña a cambio de un profundo plan de reconversión que no supondrá medidas de empleo traumáticas.Al contrario que Hunosa, Ensidesa ha amortiguado enormemente sus pérdidas en 1985, que fueron de 17.800 millones de pesetas, 7.000 menos que el año anterior. Además produjo 4,48 millones de toneladas de acero, un 9%. más que en 1984, y las ventas crecieron un 5,3% con respecto al mismo período.

Ensidesa, que es ahora propietaria de lo que queda de Alto Hornos del Mediterráneo, es una empresa fundada en 1950 que absorbió en 1973 a Uninsa -actual Ensidesa-Veriña-y a Siderúrgica del Mediterráneo en 1985. Ensidesa pertenece íntegramente al INI, emplea a 21.000 trabajadores, y genera casi 25.000 puestos de trabajo inducidos en Asturias y unos 30.000 en el resto de España.

Una vez que se decidió la instalación de una nueva acería en Avilés, estaba claro que el Gobierno había optado por Ensidesa y por Asturias. El plan de reestructuración actualmente en marcha significa que se van a invertir del orden de 120.000 millones de pesetas en la mejora de antiguas instalaciones y en la creación de otras nuevas. Se va a construir una nueva acería en Avilés, con una capacidad para 2,5 millones de toneladas al año, se remodelará el tren semicontinuo de bandas en caliente, se creará una nueva colada continua de blooms en Veriña, y se modernizará el tren de estructurales de esta última factoría. Al finalizar 1985, la empresa ya había adjudicado obras por un importe superior a los 90.000 millones de pesetas, de los cuales el 83% había sido contratado por empresas nacionales.

Plan laboral

En el aspecto social, la plantilla sufrirá la pérdida de 5.900 puestos de trabajo, por lo que quedará estabilizada, mediante un plan laboral, sobre los 15.000 empleados en 1989. Desde noviembre de 1985 se están aplicando jubilaciones anticipadas a trabajadores con más de 60 años. Se cree que este mismo año se producirán 500 nuevos ingresos. "En el empleo siderúrgico se perderán empleos netos, pero no rentas salariales, de modo que se acusará menos la reconversión. Dentro de lo desagradable que es reconvertir, el saldo puede considerarse, positivo para Asturias", asegura el secretario general de la UGT regional, Manuel Fernández, Lito, excedente de Ensidesa.

La acería nueva, LD III, está previsto que obtenga la primera colada en los primeros meses de 1988. Ensidesa tiene que estar lista para competir en Europa en 1989, con una empresa saneada y un acero que sea vendible en el Mercado Común y fuera de él.

Pero el camino no es fácil. En los primeros meses de este año, Ensidesa sufrió las huelgas más intensas de su larga historia por las diferencias entre los sindicatos y la patronal siderúrgica sobre los incrementos salariales del convenio. Finalmente se pactó un acuerdo por tres años.

Además, el ingreso de España en la CE supuso que Ensidesa sufriese un duro golpe de sus competidoras europeas. El Gobierno español tuvo que aplicar la clásula de salvaguardia para tres clases de productos -bobinas calientes, productos fríos y chapa gruesa- por el alarmante crecimiento de las importaciones. Fernando Lozano, presidente de la empresa, llegó a decir que las perspectivas no pueden ser más desoladoras", y pidió "una actuación decidida de la Administración para evitar dificultades en la reconversión de Ensidesa".

La reestructuración se ha dividido en tres planes: financiero, laboral e industrial. En la última semana se ha planteado con claridad que Ensidesa pueda requerir a partir de 1989 una segunda reconversión o la ampliación de la que ya está en marcha. Expertos comunitarios anunciaron a primeros de agosto en Gijón que un nuevo reajuste de la siderúrgica era imprescindible además de los que ya fueron planificados en 1983 y están produciéndose en estos momentos. Ensidesa tiene que ser competitiva en precios y calidad en 1989 porque dejará de percibir subvenciones públicas. Fernando Lozano, presidente de Ensidesa, ha aceptado que "toda empresa debe ajustarse al mercado", por lo que no se descarta un nuevo reajuste cuando no han concluido los anteriores.

Nueva tecnología

Emilio Huerta (CC OO), excedente también de Ensidesa, asegura que "nosotros no asumiremos ningún cierre ni privatización de instalaciones que no estén plenamente justificados. También estamos por el rejuvenecimiento de la plantilla, puesto que la actual no se adaptará a la nueva tecnología, y vigilaremos muy de cerca las inversiones. Nuestra actitud es globalmente positiva sobre la reconversión siderúrgica asturiana".

El economista Álvaro Cuervo ya adelantaba en su estudio sobre la repercusión del ingreso de España en la CE, varios peligros para Ensidesa: "El programa de reindustrialización de Ensidesa centra sus acciones en la cabecera de producción, en tanto que las inversiones comunitarias (y el resto del sector siderúrgico español) de los últimos años han concedido mayor importancia a la remodelación de la capacidad de producción de transformados planos laminados en frío". Álvaro Cuervo ya adelantaba en su trabajo que "existe el peligro de un incremento de la penetración comunitaria ( ... ) favorecido por el precario sistema defensivo de la siderurgia española, basado exclusivamente en el arancel". La realidad no ha tardado en darle la razón, porque ése es el mayor problema ahora de Ensidesa.

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