La CE aprueba un reglamento mas favorable para las exportaciones de productos portugueses a España

Los ministros de los doce aprobaron ayer una modificación del reglamento que rige los intercambios comerciales entre España y Portugal desde su ingreso en la Comunidad Europea (CE) que supondrá probablemente un incremento de las exportaciones lusas hacia nuestro país. Esta decisión supone que los productos exportados a España libres de aranceles podrán tener, de aquí a dos años, sólo un 20% o un 30% de valor añadido portugués, en lugar del 60%-70% pactado anteriormente por los dos países.

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Una amenaza para la industria española

Reunidos ayer en consejo en la capital bella, los ministros de la Comunidad Europea votaron a favor de las nuevas reglas de origen propuestas por la Comisión Europea, con la excepción del representante español y de su homólogo portugués. El secretario de Estado para las Relaciones con la CE, Pedro Solbes, que encabezaba la delegación española, argumentó ante sus colegas que no era muy necesario retocar el anterior reglamento vigente desde el 1 de marzo porque ya se había producido un incremento de las ventas de productos made in Portugal en el mercado español. La balanza de pagos sigue acusando, no obstante, un superávit muy favorable a España.El representante portugués, Víctor Martins, describió, por su parte, la oferta del órgano ejecutivo europeo como insuficiente, sobre todo en algunos sectores, como la electrónica., y más concretamente los televisores en color. Su oposición al proyecto obedece ante todo, sin embargo, a razones tácticas para, no dejar en mal lugar a sus contrincantes españoles, demostrando que la delegación portuguesa también rechazaba un compromiso supuestamente equidistante.

La proposición a la que los ministros dieron luz verde prevé que en tres etapas, entre octubre de este año y enero de 1989, el valor añadido necesario para que una mercancía exportada de Portugal a España sea considerada como auténticamente portuguesa, y no pague, por tanto, derechos de aduana, disminuye del 60% o 70% actualmente hasta tan sólo un 20% o 30% dentro de dos años y medio.

Países terceros

A esta medida no se podrán acoger los productos de países terceros a la CE transformados en Portugal, que deberán seguir teniendo el mismo alto porcentaje de valor añadido para poder cruzar la frontera española sin abonar derechos.

La industria española obtiene, por supuesto, la reciprocidad en las aduanas lusas, pero no espera poder sacar el mismo provecho a causa de la exigüidad demográfica del mercado luso y del bajo poder adquisitivo de sus ciudadanos. Los sectores portugueses beneficiados son sobre todo el eléctrico, el electrónico, el del automóvil y el mecánico, y las empresas aventajadas son generalmente multinacionales europeas como Philips, Siemens, Grundig y Renault, en cuyas plantas situadas en Portugal son montados algunos de sus productos.

Estimaciones de la Administración española evalúan el volumen del comercio que resultará favorecido en un 15% de las exportaciones portuguesas a España, pero se declaran incapaces de vaticinar en cuánto aumentará ese porcentaje tras la decisión tomada ayer, aunque a corto plazo no prevén grandes variaciones.

El nuevo régimen de intercambios interpeninsulares es, de todas formas, provisional porque cuando en 1992 finalice el período transitorio previsto en el tratado de adhesión de España y Portugal a la Comunidad Europea, los productos de ambos países no sólo atravesarán la frontera común, cualquiera que sea su valor añadido, sin pagar derecho alguno, sino que también podrán cruzar los Pirineos en las mismas condiciones.

Disgustada por la forma expeditiva con que el comisario europeo, lord Cockfield, intentó llevar el asunto, la delegación española pidió en vano a la presidencia británica del consejo ministerial que el debate sobre las reglas de origen fuese aplazado hasta el otoño, y cuando fue finalmente abordado tampoco logró suscitar una discusión en profundidad sobre el tema inscrito en el orden del día. España obtuvo, sin embargo, alguna concesión menor, como la incorporación al nuevo reglamento de una cláusula de salvaguardia que el Gobierno de Madrid podrá invocar si algún sector industrial español experimenta dificultades.

También le fue agregado una declaración en la que la Comisión Europea se compromete a intentar corregir eventuales desviaciones de tráfico comercial, como podría ser la súbita penetración en España de determinados productos comunitarios a través de la frontera lusa.

Pero antes que recurrir a estos procedimiento excepcionales, las autoridades aduaneras españolas deberán, según recalcó Solbes, efectuar desde ahora un "control más riguroso del valor añadido de los productos portugueses".

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