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Reportaje:LOS ACCESOS A MADRID / Y 7

La carretera de Toledo, la "cenicienta" de las nacionales

Medio millón de personas vive en tomo a una vía olvidada a la hora de realizar inversiones

La carretera de Toledo es la cenicienta de todas las nacionales, al haber sido olvidada durante muchos años a la hora de las inversiones. Ni siquiera, a causa de su longitud, mereció ser denominada con números romanos, y pasó a llamarse N-401. El crecimiento de Getafe, Leganés, Fuenlabrada o Parla ha hecho que las retenciones que se producían el día del Corpus sean ahora habituales. La situación motivó la protesta de las poblaciones afectadas, que logró la realización de unas obras aún necesitadas de otras complementarias que acaben con el difícil tráfico de la vía.

Los miles de automovilistas usuarios de la carretera N-401 se encontraban hasta hace unos meses con el primer problema aun antes de entrar en la vía, corno consecuencia del embudo producido en la plaza de Fernández Ladreda, más conocida como glorieta Elíptica.Obras lentas

Hoy, un paso subterráneo bajo la plaza ha logrado eliminar este obstáculo, al igual que la variante de Parla, hecha en 1983, puso fin a una situación que provocaba la protesta constante de la población, que sufría el continuo tránsito por su casco urbano. Asimismo, la situación se vio mejorada sensiblemente cuando se desdobló el tramo Getafe-Leganés y se logró evitar que los vehículos que se dirigían a Fuenlabrada entraran en el casco urbano de Leganés.

Estas mejoras han hecho que muchos vehículos procedentes de la localidad de Fuenlabrada utilicen ahora la carretera de Toledo como principal vía de acceso, una vez desaparecido el obstáculo que suponía hasta ahora hacer la travesía por Leganés, con sus diversos pasos regulados por semáforo para, a continuación, transitar por las carreteras que unen esta localidad con Carabanchel o con la glorieta Elíptica, que son consideradas generalmente como estrechas y malas.

A pesar de ello, los trabajos realizados no han logrado arreglar definitivamente la carretera de Toledo, que es utilizada por el medio millón de personas que vive en Parla, Leganés, Getafe y Fuenlabrada.La razón ha sido la lentitud de una serie de obras que debía haberse realizado de forma paralela a la construcción de la variante de Parla y que, sin embargo, es ahora cuando están en realización. A causa de ello, cada día, entre las siete y las nueve de la mañana, se producen importantes retenciones en la carretera nacional, en especial en las confluencias con otras vías.

El Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo trabaja en la actualidad en el desdoblamiento del tramo Getafe-Parla, cuya ejecución se considera esencial, pues la carretera, que tiene tres carriles por sentido hasta Orcasitas y dos desde este barrio hasta Getafe, cuenta tan sólo con un carril por sentido en el tramo que une Getafe con Parla.

El otro gran paquete de obras en realización tiene como fin la eliminación de algunos semáforos colocados en las intersecciones más importantes, tal como el existente, a la altura del kilómetro 6, en el cruce con la carretera que va de Carabanchel a la de Andalucía.

Obstáculos

Obstáculos como éste se repiten a lo largo de la carretera, interrumpiendo cadencialmente el tráfico rodado. En el término municipal de Getafe se encuentra, por ejemplo, uno en la entrada al barrio de El Bercial que pone a prueba la paciencia de los automovilistas.

También hay semáforos en consuencias tan importantes como la formada en el cruce de la N-401 con la carretera que va a Leganés desde Getafe o con la que se produce al cortar la carretera de Toledo con la vía que comunica Pinto con Fuenlabrada. Estos dos últimos cruces se salvarán con los pasos a distinto nivel que se construyen en este momento y que son similares al ya abierto para dar acceso al núcleo de viviendas conocido como el Sector Tres , cuyos problemas de comunicación se verán reducidos cuando termine la construcción de otro paso elevado que se construye desde el lado de Toledo.

Todas estas obras, que tienen que terminarse antes de finales del presente año, no eliminarán, sin embargo, la totalidad de los semáforos, que existirán hasta que en el futuro se realice la autovía Madrid-Toledo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de julio de 1986