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El Tribunal de Bayona, indignado por la incomparecencia de 4 policías españoles

El Tribunal de Bayoria (Francia) juzgó ayer en rebeldía a los cuatro policías españoles acusados de haber golpeado el 13 de octubre de 1983, en Hendaya, al presunto activista de ETApm VIII-Asamblea actualmente deportado en Cuba, José María Larretxea Goñi. La incomparecencia de los cuatro procesados, Javier López Bayeu, Sebastián Sotos García, José María Rubo García y Jesús Alfredo Gutiérrez Argüelles y la falta de colaboración mostrada por los organismos policiales españoles ante las citaciones de la justicia francesa, suscitaron reacciones de indignación en el Tribunal de Bayona. La presidenta del tribunal, Marie Therese Ville, destacó, en un tono tan aparentemente cortés como sarcástico, que la única respuesta obtenida a las citaciones tramitadas por vía diplomática ha sido un télex del Cuerpo Superior de Policía en el que se afirma que el inspector Jesús Alfredo Gutierrez Argüelles no figura en los archivos de este cuerpo policial.El abogado de la acusación recordó que los procesados, tres policías nacionales y un inspector, fueron excarcelados en Pau después de que el inspector de policía de Bilbao González Álvarez garantizara al juez instructor, "por el honor de la policía española" que los acusados comparecerían a su juicio. El abogado señaló que los procesados no hacen honor a su palabra y se ríen de la justicia francesa. El fiscal mantuvo la acusación de agresión premeditada y solicitó seis meses de prisión para cada uno de los procesados, mientras que la acusación particular calificó los hechos como tentativa de secuestro y asoció el caso a los atentados realizados por los GAL en fechas inmediatamente posteriores.

La ausencia de los policías impidió a su abogado defensor intervenir en el juicio, que quedó visto para sentencia. Los hechos juzgados ayer se remontan al 13 de octubre de 1983 en Hendaya. Los cuatro policías españoles, que vestían de paisano, arrollaron con su vehículo la motocicleta en la que viajaba José María Larretxea y momentos después fueron sorprendidos por gendarmes franceses cuando golpeaban al exiliado tratando de inmovizarlo.

El parecido físico existente entre José María Larretxea y José Antonio Múgica Arregui, este último propietario de la motocicleta y dueño de la casa que el primero acababa de abandonar, permitió especular con la posibilidad de que los policías españoles se hubieran confundido de víctima. En esas fechas ETApm VIII-Asamblea mantenía secuestrado al capitán de farmacia Martín Barrios, cuyo cadáver fue abandonado poco después con un tiro en la cabeza. En las semanas siguientes se produjo la desaparición de los exiliados vascos Lasa y Zabala, y poco después los GAL irrumpían formalmente en la escena terrorista del País Vasco francés reivindicando el secuestro de Segundo Marey.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de junio de 1986