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Juicio a siete 'punks' acusados de enfrentarse a la policía en Barcelona

El defensor de los siete punks juzgados ayer en la Audiencia de Barcelona por los enfrentamientos entre un centenar de jóvenes y agentes del orden, ocurridos el pasado mes de abril en Barcelona, aseguró ayer en el juicio que la actuación de la Guardia Urbana fue "desmesurada e irresponsable". Asimismo el letrado Mateo Seguí afirmó que la actuación de la Guardia Urbana se produjo "por el aspecto fisico y por las características externas de los encausados".

El fiscal solicitó penas de dos años de prisión para todos los acusados. La acusación particular, ejercida por la Guardia Urbana, solicitó para los encausados las penas de tres años de prisión menor por los delitos de atentado a la autoridad y desórdenes públicos. Los hechos se produjeron en la noche del 27 de abril en los alrededores del bar Concentrik, en la calle del Vidre, y en la plaza Real. Vecinos de esta zona llamaron a la Guardia Urbana protestando por el ruido y escándalo que protagonizaba un grupo de jóvenes.

Según las declaraciones de los encausados que se encontraban en el interior del bar, la guardia utilizó gases lacrimógenos para dispersarles sin mediar ningún tipo de aviso. Esta versión fue corroborada por el propietario del citado local. Sin embargo, los guardias urbanos afirmaron que previamente les advirtieron y que los gases, los utilizaron tras ser agredidos.

En el juicio comparecieron 19 testigos convocados por las acusaciones y la defensa. Todos los testimonios de la acusación pública y la particular, que en su mayoría eran los efectivos de la Guardia Urbana y de la Policía Nacional que intervinieron, reconocieron a algunos de los encausados como las personas que les agredieron y arrojaron piedras.

El juez Pedro Martín, titular del Juzgado de Instrucción número 10, manifestó ayer en la vista oral que se trata de juzgar delitos y no la ideología de un grupo de jóvenes determinados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de mayo de 1986