Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:LOS NUEVOS LÍMITES DE LA SOBERANÍA NACIONAL

La dependencia occidental de minerales estratégicos del Tercer Mundo

Europa occidental y Japón dependen de las importaciones de petróleo, gas y de la mayoría de los minerales estratégicos que produce el mundo subdesarrollado y cuya falta provocaría la paralización de sectores industriales de punta. Otro tanto ocurre con Estados Unidos, a pesar de ser un país rico en muchas materias primas. Al hilo de estas consideraciones, el autor se pregunta quién depende realmente de quién, sugiriendo que son los países desarrollados los que están atados al flujo de las materias primas que produce el Tercer Mundo.

Los recursos de minerales estratégicos están muy desigualmente distribuidos eh la corteza terrestre: el 44% de sus reservas mundiales pertenece a los países de la OCDE y Suráfrica, el 23% a los países del bloque soviético, y el 33% a los países subdesarrollados, pero si se incluye en éstos a África del Sur y a China poseerían entre ellos más de la mitad de las materias primas esenciales del mundo.Por otra parte, la Unión Soviética, dentro del Comecon, posee el 80% de las reservas de minerales básicos, lo cual la hace proveedora de su bloque en petróleo, manganeso, níquel y minerales del grupo de platino, mineral de hierro, zinc, cobre, molibdeno, vanadio, tantalio, tungsteno, amianto, mercurio y otros minerales.

En el grupo de países industrializados, Europa occidental y Japón dependen en gran parte de sus importaciones de petróleo, gas y de la mayoría de los minerales raros y estratégicos, que si faltaran paralizarían las industrias metalúrgicas de aleaciones imprescindibles para la siderurgia, la electrometalurgia, las industrias aerospaciales y otros sectores de punta industriales.

Así, por ejemplo, en Estados Unidos, el Departamento de Comercio recomienda a los principales productores o abastecedores de níquel reservar estratégicamente una parte de sus disponibilidades, cuantificadas mensualmente, a fin de que no falte este importante metal, así como el cromo, sobre todo para la industria fabricante de cohetes o la aerospacial.

Como la economía de nuestra época es planetaria, la interdependencia entre, países industrializados y países subdesarrollados es bastante más importante de lo que puede parecer a primera vista. Tanto es así, que si el Tercer Mundo cambiara de modelo de desarrollo económico y social, industrializando sus materias primas en gran medida, Europa occidental descubriría entonces, así como Japón, su gran dependencia en materia de minerales estratégicos.

Importaciones japonesas

Así, pues, el prodigioso desarrollo económico y tecnológico de Japón pende del hilo de las importaciones básicas de materias primas minerales. Así las cosas, Japón vive de lo que importa como productos primarios, que luego exporta como artículos terminados. Cualquier crisis en el abastecimiento de petróleo y de minerales estratégicos para Japón lo conduciría a una gran depresión económica y a una desocupación en masa. Por consiguiente, Japón, país industrializado, depende más de los países subdesarrollados, que lo abastecen de materias primas, que éstos de Japón, cuyo milagro de crecimiento siempre estará amenazado por los suministros de carburantes líquidos y de minerales básicos.

En cuanto a Europa occidental, su situación es más o menos similar a la de Japón: depende del Tercer Mundo principalmente para procurarse los hidrocarburos (en un 60% de su consumo energético total), y de minerales estratégicos para sus industrias por encima del del 90%. En este sentido Europa es más vulnerable a una crisis de abastecimientos primarios que Estados Unidos. Por otra parte, esos abastecimientos vienen en buena parte por vía marítima hacia los puertos europeos. En caso de guerra, Europa, no pudiendo asegurarse sus líneas marítimas estratégicas, por no tener suficientes fuerzas aeronavales para defenderlas, caería en un colapso económico; perdería la guerra más económica o logísticamente que militarmente. Y como esto pudiera suceder caso de estallar un gran conflicto mundial, Europa se autocoloniza voluntariamente colocándose bajo la OTAN, que más que un pacto militar es un modus vivendi entre Europa y Estados Unidos. He ahí lo que no parecen entender muchos aprendices de político, que toman sus deseos por realidades.

Estrategia global

Una nación o un grupo de naciones como la CE, mientras existan los bloques militares, tiene que tener la posibilidad de defender su soberanía nacional o regional (CE) no sólo en sus propias fronteras, sino más allá de ellas, en las líneas de comunicación marítimas vitales y en las fuentes de materias primas fundamentales. Cualquier otra estrategia es municipal, cuando la estrategia moderna es global.

Por su parte, Estados Unidos, si bien posee una gran cantidad de materias primas minerales debido a que es una nación-continental, como la URSS y China, a pesar de ello depende del exterior en sus aprovisionamientos de bauxita (sin la cual no se produce aluminio), de manganeso (sin el cual no se elaboran aceros especiales), de estaño (sin el cual no puede funcionar la industria de enlatados de toda clase), de níquel y de cromo (sin cuyos metales estratégicos se paralizaría la poderosa industria aerospacial norteamericana).

En este orden de ideas, algunos norteamericanos bien enterados de la logística militar y de la producción de armamentos sofisticados estiman que la falta de cromo sería para Estados Unidos más importante que las importaciones de petróleo corrientes, ya que éstas podrían suplirse con dar más paso de crudo a las bombas instaladas en miles de pozos nacionales de petróleo, mientras que de cromo no se produce ni una libra en el país.

Por falta de cromo, Estados Unidos trata discretamente al Gobierno racista surafricano, ya que Suráfrica produce el 74% de la producción de cromita, el mineral más estratégico del mundo. Al respecto subrayamos que el cromo es el metal básico de los rodamientos o bolas, de la fabricación de instrumentos de precisión, de los misiles, de los grandes aviones estratégicos (atómicos) y de otros tipos.

Entonces, y como final, cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿quién depende de quién en la economía planetaria de nuestra época? ¿Los países subdesarrollados de los países industrializados o viceversa?

Abraham Guillén es escritor y economista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de abril de 1986