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GUERRA EN EL MEDITERRÁNEO

Los militares estadounidenses en Lampedusa abandonan la isla

Manifestaciones a favor de la paz recorrieron ayer las calles de 80 ciudades de Italia, mientras los habitantes de Lampedusa, cercana a las costas libias, que el martes fue atacada con dos misiles libios, abandonan despavoridos la isla. Los 30 militares norteamericanos de la instalación de comunicaciones que existe en Lampedusa se han ido también. En Roma, desfilaron por el centro más de 30.000 jóvenes con pancartas que decían: "No a la guerra en el Mediterráneo". Y por vez primera en unas manifestaciones pacifistas se han visto pancartas y se han oído gritos que decían: "Fuera Italia de la OTAN".Las manifestaciones más tensas se desarrollaron en las ciudades de Sicilia, donde existe gran nerviosismo y donde se temen atentados. Sentimiento similar se advertía también en Roma, donde ayer la gente tenía miedo de usar el metro. Por otra parte, las declaraciones del embajador libio en Roma, Abdulrahman Shalgam, no fueron muy tranquilizadoras. Durante una conferencia de prensa dijo: "Libia atacará todos los lugares que de algún modo puedan ser utilizados contra ella". Respecto de Lampedusa, dijo que Libia la había atacado porque la estación electrónica que allí tienen los norteamericanos ha servido para ayudar a la VI Flota.

Pánico

Quizá por eso los habitantes de la isla pidieron ayer que se vayan los 30 militares norteamericanos presentes en la base. De hecho, ya se habían marchado en la tarde del martes en helicóptero, cosa que fue justificada como un simple relevo de guardia. Lo cierto es que en la pequeña isla de las esponjas o de los conejos ayer imperaba el pánico. Los 40 pesqueros que cada noche salen al mar se quedaron ayer atracados en los muelles. También permanecieron cerradas ayer las escuelas y colegios, y cientos de familias se preparaban a pasar otra noche lejos del casco urbano y a usar las viejas cuevas que habían sido utilizadas ya en 1943 cuando la isla fue bombardeada por norteamericanos y británicos.Por otro lado, ayer se reunió durante tres horas y media el Consejo Supremo de la Defensa y la Seguridad Nacional en el palacio del presidente, Francesco Cossiga. Durante la misma se trató, al parecer, de preparar un plan político-militar para poner en marcha en caso de que Libia volviera a atacar a alguna base en Italia o se produjeran atentados terroristas.

Por su parte, el papa, Juan Pablo II, al dirigirse ayer a los miles de peregrinos que asistieron a la audiencia de los miércoles, no habló directamente del enfrentamiento EE UU-Libia. Se esperaba con mucho interés sus palabras, pero el Papa fue muy prudente. Se limitó a condenar el terrorismo y la guerrilla en todo el mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de abril de 1986