Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Francia y la URSS expulsan recíprocamente a cuatro diplomáticos de cada país

El Gobierno francés anunció ayer la expulsión de cuatro diplomáticos soviéticos acusados de comprar información sobre los submarinos y misiles nucleares de las bases de Bretaña. Pocas horas después, la URSS anunció la expulsión de cuatro funcionarios de la Embajada francesa en Moscú, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores francés.

Las expulsiones de Francia de los cuatro diplomáticos soviéticos son la primera consecuencia de la detención, a finales de enero, de un súbdito francés, suboficial retirado, que actuaba como topo en beneficio de la URS S, según informa desde París Soledad Gallego-Díaz. Paralelamente, Francia denunció el acuerdo franco-soviético sobre transportes marítimos.El portavoz francés no facilitó la identidad de los cuatro diplomáticos -que fueron colocados fulminantemente el pasado fin de semana en un avión con destino a Moscú-, pero dio a entender que se trata de agentes del Servicio de Información del Ejército Rojo (GRU) y que trabajaban en París con la cobertura de las agregadurías militar y comercial. La expulsión de los cuatro fue mantenida en secreto hasta ayer, cuando se tuvo la impresión de que Moscú iba a tomar represalias.

La Embajada soviética en París condenó las expulsiones como "provocativas" y negó las acusaciones contra los diplomáticos. Pocas horas después se anunció la expulsión de cuatro funcionarios franceses, que tendrán que abondonar Moscú antes del fin de semana. No fueron identificados, pero se cree que dos de ellos son miembros de la agregaduría militar de su Embajada.

No obstante las expulsiones, el tono de las notas oficiales entre los dos países parece indicar que ambas partes quieren evitar un empeoramiento de relaciones, según fuentes diplomáticas. El presidente francés, François Mitterrand, tiene programada una visita oficial a la URSS en mayo o junio, devolviendo así la visita a París del máximo dirigente soviético, Mijail Gorbachov, en el pasado mes de octubre. Precisamente ayer el ministro francés de Finanzas volvió a París tras una visita de cinco días a Moscú, donde entregó al ministro soviético de Exteriores una carta de Mitterrand a Gorbachov.

Creciente interés

La Dirección de Vigilancia del Territorio (DST), servicio de contraespionaje francés, había detectado en los últimos tiempos un creciente interés de la Unión Soviética por todo lo relacionado con las ciudades y puertos de Bretaña. Una ciudad de la URSS solicitó hermanarse con Brest y las líneas aereas Aeroflot sugirieron la posibilidad de aterrizar en el aeropuerto de la misma ciudad, alegando que numerosos barcos de pesca soviéticos recalan en la zona.

Dado que buena parte de la región de Bretaña está considerada zona sensible desde un punto de vista militar porque en ella se sitúan las bases. de los submarinos nucleares franceses y, especialmente, la isla de Longue, cerca de Brest -en la que se encuentra el mando de la II Región Marítima-, la DST reforzó la vigilancia e instaló numerosas antenas.

Una de estas antenas informó de las sospechas que levantaba Bernard Sourisseau, suboficial retirado, experto en helicópteros, que mostraba un gran interés por las actividades de las bases, por los movimientos de los submarinos y barcos de guerra. Sometido a vigilancia, se comprobé que Sourisseau, que tiene 44 años y un aspecto frágil, mantenía contactos con un diplomático soviético. El topo fue detenido y acusado formalmente de "espiar en beneficio de una potencia extranjera. El juicio preliminar no se ha celebrado todavía y se ignora el daño que haya podido causar y las informaciones a las que haya podido tener acceso. La DST cree que Sourisseau ha estado facilitando datos sobre las bases y el movimiento de los submarinos nucleares franceses desde hace varios años. Sourisseau, que mantenía muy buenas relaciones con sus antiguos compañeros del Ejército y con los gendarmes locales, facilitó la identidad, de sus contactos soviéticos.

Con la expulsión de estos cuatro diplomáticos, son ya 53 los soviéticos que han tenido que abandonar Francia desde que los socialistas llegaron al poder. En abril de 1983, el propio Mitterrand decidió expulsar a 47 miembros de la Embajada de la URSS.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de febrero de 1986